天美传媒 Insight
La productividad como 煤nico escudo ante un mundo fragmentado y envejecido
El mundo est谩 experimentando una ca铆da demogr谩fica que dificulta el crecimiento econ贸mico, al tiempo que entra en una etapa de mayor gasto, m谩s deuda y menor cooperaci贸n.
En el nuevo orden mundial fragmentado, el progreso econ贸mico no se mide por el tama帽o del PIB, sino por la soberan铆a financiera y la productividad.
El desgaste de la hegemon铆a estadounidense ha dejado un tablero geopol铆tico inestable donde las tensiones comerciales y el rearme militar presionan unas finanzas p煤blicas ya deterioradas. La deuda p煤blica global, que roz贸 el 94% del PIB en 2025, , seg煤n las previsiones del FMI.
Para que las econom铆as no se ahoguen en deuda deben crecer m谩s r谩pido de lo que les cuesta financiarse. De lo contrario, los gobiernos se ver谩n obligados a aplicar ajustes fiscales para evitar que la carga de la deuda se dispare.
El reto es que buena parte del mundo envejece. Con menos personas en edad de trabajar, las econom铆as pueden perder dinamismo justo cuando m谩s lo necesiten para pagar pensiones y sanidad.
Para N煤ria Mas la respuesta pasa por ampliar las posibilidades de vivir m谩s a帽os con salud y de forma activa. Mantenerse activo, ya sea trabajando, haciendo voluntariado o cuidando de otras personas, puede favorecer el bienestar f铆sico y mental y ayudar a prevenir enfermedades cr贸nicas.
Para lograrlo, hacen falta cambios tanto en las empresas como en los sistemas de salud. Las empresas tendr谩n que ofrecer oportunidades laborales adaptadas a cada etapa de la vida y facilitar la formaci贸n continua, para que las personas actualicen sus competencias y reorienten su carrera. Los sistemas de salud, por su parte, deber谩n evolucionar hacia un modelo que d茅 m谩s peso a la prevenci贸n y al seguimiento de las enfermedades cr贸nicas, con una atenci贸n integrada y cercana a la comunidad.
En este escenario, mejorar la productividad ya no es una meta para ganar competitividad; es la 煤nica forma de sostener el Estado de bienestar sin que las cuentas p煤blicas colapsen. As铆 lo se帽alaron los profesores del 天美传媒 N煤ria Mas y Pedro Videla en una sesi贸n celebrada en el campus de Barcelona exclusiva para miembros de la Asociaci贸n Alumni. Tras advertir de que no todas las econom铆as parten de las mismas bases para hacer frente a estos, ambos profesores repasaron la situaci贸n de Estados Unidos, Europa y China.
Estados Unidos y el escudo del d贸lar
Estados Unidos combina una econom铆a todav铆a din谩mica con unas necesidades cada vez mayores. El FMI prev茅 que la deuda p煤blica pase del 125,8% en 2026 al 142,1% en 2031.
Para N煤ria Mas, en este contexto hay un activo interesante que hay que entender: las stablecoins. Tras la , estos activos digitales deben contar con un respaldo total por activos l铆quidos, principalmente bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo.
Esta exigencia ha estimulado la demanda de estos bonos en el mercado y refuerza el papel dominante del d贸lar a escala global.
Pedro Videla destaca otra fortaleza estadounidense: su capacidad para mantener el dinamismo inversor. , y la Reserva Federal atribuye buena parte de esa fortaleza a la construcci贸n de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial, desde centros de datos hasta equipos y software.
Sin embargo, ese dinamismo convive con una . Los aranceles y el encarecimiento de la energ铆a tras el conflicto en Oriente Medio han contribuido a esa subida.
Europa atrapada en el dilema de Ormuz
La eurozona tiene ante s铆 un paisaje m谩s sombr铆o. Debido a su dependencia energ茅tica, las tensiones en el estrecho de Ormuz se traducen en una presi贸n al alza de los precios, afectando al crecimiento de su econom铆a. Fr谩ncfort, que ya ha subido los tipos en junio y septiembre de 2026, se debate entre seguir endureciendo su pol铆tica, con el riesgo de frenar a煤n m谩s la econom铆a, y tolerar la subida de precios para no ahogar el crecimiento.
Es l贸gico preguntarse si esta fragmentaci贸n global puede reavivar las ambiciones internacionales del euro. Seg煤n el FMI, . El atractivo de una divisa de reserva depende del tama帽o de su econom铆a, de la confianza en sus instituciones y del acceso sin restricciones a su sistema financiero. Por ello, han llevado a algunos bancos centrales e inversores a diversificar sus reservas para no depender solo del d贸lar.
Para N煤ria Mas, esta desafecci贸n abre una ventana de oportunidad para Europa. No obstante, matiza que para capitalizarla no basta con aprovechar los errores ajenos. La eurozona debe construir urgentemente un mercado de capitales unificado y emitir activos seguros en euros suficientemente atractivos para tentar al capital global.
China y la trampa de la sobrecapacidad
El gigante asi谩tico sufre problemas estructurales. Pedro Videla se帽ala que China crece hoy muy por debajo de su potencial, lastrada por un invierno demogr谩fico prematuro, las r茅plicas del colapso inmobiliario y un consumo dom茅stico deprimido. Los hogares chinos, cautelosos ante un futuro incierto, .
Para sostener el empleo y la industria, Pek铆n insiste en su modelo de subvencionar la producci贸n y exportar el excedente al resto del mundo. El riesgo de esta estrategia, advierte Videla, es que los avances chinos siguen siendo incrementales, basados en la optimizaci贸n de tecnolog铆as existentes, y no saltos disruptivos capaces de crear mercados nuevos regulados por ellos mismos. China ha demostrado que sabe fabricar m谩s, mejor y m谩s barato. La inc贸gnita para la pr贸xima d茅cada es si lograr谩 convertir su hegemon铆a manufacturera en liderazgo tecnol贸gico antes de que el mundo decida dejar de comprar sus excedentes.
