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Cinco pasos urgentes para lograr que la IA genere empleo en Europa
As铆 pueden empresas y gobiernos aprovechar todo el potencial de esta revoluci贸n. Quien no act煤e ya, se quedar谩 atr谩s.
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Coganador del premio Nobel de Econom铆a en 2025
La inteligencia artificial (IA) es una revoluci贸n tecnol贸gica ineludible. Su impacto en la econom铆a, empleo, servicios p煤blicos, medioambiente, informaci贸n, cultura y sociedad ser谩 inmenso, ahora y a煤n m谩s en el futuro. Eso, por s铆 solo, no deber铆a suscitar ni alarmismo ni euforia. M谩s bien deber铆a inspirar a empresas y gobiernos a movilizar sus recursos colectivos para acelerar su adopci贸n y despliegue, atendiendo las necesidades individuales y sociales a partir de unos principios y valores compartidos.
As铆 lo apunta el informe IA: notre ambition pour la France, que he elaborado junto con Anne Bouverot, presidenta de la 脡cole Normale Sup茅rieure, para la del Gobierno franc茅s. En 茅l, ofrecemos 25 recomendaciones clave para que Francia 鈥搚 Europa鈥� aumente su inversi贸n en formaci贸n, innovaci贸n, potencia computacional, acceso a datos e I+D para no dejar pasar las oportunidades de esta revoluci贸n. El informe sirvi贸 de base para la .
En este art铆culo, presento mi visi贸n sobre la inteligencia artificial y propongo algunas recomendaciones que considero urgentes si aspiramos a tener un papel activo en la evoluci贸n de esta tecnolog铆a. Me centro en tres 谩reas clave: empleo, productividad y crecimiento. Desde un optimismo prudente, sostengo que la IA puede tener un impacto positivo en estos tres 谩mbitos, siempre que vaya acompa帽a de las pol铆ticas adecuadas.
驴Qui茅n teme a煤n a la Inteligencia Artificial?
En el imaginario popular persiste la idea de que la IA acabar谩 sustituyendo todos nuestros trabajos. Este temor se amplific贸 en 2013 con un art铆culo viral de Carl Benedict Frey y Michael Osborne que alertaba de que el 47% del empleo en Estados Unidos estaba en riesgo de ser reemplazado por la computarizaci贸n en un plazo de diez a veinte a帽os. No ha sido as铆.
Mi investigaci贸n cuestiona la idea de que la automatizaci贸n impulsada por la inteligencia artificial perjudica al empleo. Al contrario, defiendo que la IA ofrece un gran potencial para crear nuevos puestos de trabajo y mejorar la productividad.
En un que realic茅 con Ben Jones y Chad Jones, simulamos la capacidad de la IA para automatizar tareas. Cuando se automatiza la producci贸n de bienes y servicios, se suele reemplazar trabajo humano por capital f铆sico, o sea, por m谩s m谩quinas. Pero esto solo es una parte de historia. La IA no solo facilita la producci贸n de bienes y servicios, sino tambi茅n la generaci贸n de ideas, gracias a su capacidad para imitar, aprender y automejorarse. Esto puede aumentar la productividad laboral sin necesidad de un mayor capital f铆sico. De hecho, es posible automatizar una gran parte del trabajo humano sin cambiar la cuota de mano de obra.
Esta idea est谩 en l铆nea con el famoso axioma de Baumol, que sostiene que la cuota de mano de obra puede seguir siendo significativa incluso en sectores altamente automatizados, como la industria manufacturera o la agricultura. Seg煤n Baumol, 鈥渆l crecimiento no est谩 determinado por lo que se nos da bien, sino por lo que es esencial pero dif铆cil de mejorar鈥�. As铆, aunque la automatizaci贸n avance, predice que seguir谩 habiendo una proporci贸n constante y positiva de mano de obra en aquellas tareas esenciales que siguen requiriendo una contribuci贸n humana sostenida.
En este sentido, un an谩lisis micro de Erik Brynjolfsson y otros autores ilustra . El estudio se llev贸 a cabo en una empresa estadounidense del 铆ndice Fortune 500 que empleaba a agentes de atenci贸n al cliente en Filipinas. La compa帽铆a despleg贸 una herramienta de IA generativa para ayudarlos a responder las preguntas de los clientes a trav茅s de un chat. De los 5.179 agentes estudiados, solo algunos tuvieron acceso a la herramienta, lo que permiti贸 comparar la productividad de ambos grupos.
Los agentes que usaron la herramienta de IA resolvieron un 14% m谩s de consultas por hora. Adem谩s, los clientes atendidos por estos agentes mostraron mayores niveles de satisfacci贸n y fueron menos dados a pedir la intervenci贸n de un supervisor, en comparaci贸n con los atendidos por agentes sin asistencia de IA. Otro dato revelador: entre los agentes con menor cualificaci贸n y experiencia, la ganancia de productividad alcanz贸 el 35%.
Cuando se habla de IA y empleo, suele aparecer el fantasma del incremento de la desigualdad. Es posible que, con el avance de la IA, las empresas tiendan a contratar a trabajadores altamente cualificados en detrimento de los menos cualificados, perpetuando as铆 la brecha. Pero el estudio de Brynjolfsson ofrece una r茅plica reveladora. En la empresa analizada, la IA ayud贸 a los nuevos empleados y a los de menor rendimiento a ponerse al d铆a m谩s r谩pido. Adem谩s, los menos experimentados terminaron siendo incluso m谩s productivos que sus compa帽eros con m谩s trayectoria.
Esa es la extraordinaria cualidad de la IA generativa: imita las acciones de los mejores empleados, lo que permite que incluso quienes parten con menor productividad puedan mejorar su rendimiento hasta igualar o superar al de sus compa帽eros m谩s experimentados.
Del miedo a perder el trabajo a la redefinici贸n de las tareas
En otro con C茅line Antonin (Sciences Po), Simon Bunel (Banco de Francia) y Xavier Jaravel (London School of Economics), comparamos las contrataciones de dos firmas francesas id茅nticas y observamos que la que se hab铆a automatizado hab铆a creado m谩s empleo. Aunque parezca parad贸jico 鈥搚a que la automatizaci贸n implica la sustituci贸n de personas por m谩quinas鈥�, las empresas que se automatizan son m谩s productivas: producen m谩s barato y/o con mejor calidad al mismo coste y, cuando sube la demanda por ese producto mejor y/o m谩s barato, aumentan su tama帽o de mercado, lo que las lleva a contratar m谩s.
Esta din谩mica se repite una y otra vez. Cuando se automatizan las ventas, estas aumentan y, con ellas, el empleo. Por eso me opongo a la idea de imponer impuestos a los robots: gravar fiscalmente a una empresa por ser m谩s productiva no hace sino inhibir la contrataci贸n.
Ahora estamos replicando ese estudio en Dinamarca, comparando empresas similares que en unos casos adoptan la IA y en otros no. De nuevo, y por las mismas razones, se confirma el impacto positivo de la IA en el empleo.
Obviamente, el impacto no afecta igual a todos los trabajos y profesiones. Por eso, es clave desglosar las tareas de cada trabajo y analizar cu谩les enfrentan un riesgo bajo, medio o alto de ser sustituidas por la IA. Hasta ahora, muchas tareas directivas muestran un riesgo bajo de sustituci贸n. Cuando existe, suele concentrarse en las tareas m谩s rutinarias, lo que libera tiempo para actividades m谩s creativas y de mayor valor a帽adido. Una buena noticia para los directivos.
Puede que la IA no siempre genere m谩s empleo 鈥揷omo ocurre con los ayudantes administrativos o los secretarios jur铆dicos鈥�, pero eso no significa que esos puestos vayan a desaparecer. M谩s bien plantea la necesidad de replantear sus funciones, ya que algunas tareas se volver谩n prescindibles. As铆 como la automatizaci贸n puede impulsar el empleo al aumentar la demanda del producto, la mayor铆a de las habilidades laborales se benefician de la IA gracias a estos efectos de escala.
Es una distinci贸n clave: la IA puede poner en riesgo ciertas tareas, pero no generar un desempleo masivo. Este temor no es nuevo. Ya en el siglo XIX, los obreros ingleses del movimiento ludita sabotearon las m谩quinas por miedo a perder su empleo. Como en tantas otras disrupciones tecnol贸gicas, el miedo suele ser m谩s inquietante que la realidad.
Productividad y crecimiento de la econom铆a
Hablemos ahora del potencial de la IA en productividad y crecimiento econ贸mico. En un art铆culo reciente, el nobel de econom铆a Daron Acemoglu, del MIT, estima que en los pr贸ximos diez a帽os. Seg煤n sus c谩lculos, el PIB aumentar铆a entre el 1,1 y el 1,6%, mientras que la productividad crecer铆a apenas un 0,05% anual. Seg煤n Acemoglu, el impacto de la IA ser谩 mucho menos revolucionario de lo que se pregona.
Sin embargo, Aidan Toner-Rodgers, tambi茅n del MIT, ha demostrado que . En un estudio sobre un laboratorio estadounidense de I+D que introdujo una herramienta de IA para automatizar parcialmente el proceso de ensayo y error en el descubrimiento de nuevos materiales, los resultados fueron contundentes: los investigadores asistidos por IA descubrieron un 44% m谩s de materiales, lo que se tradujo en un aumento del 39% en las patentes registradas, del 17% en la innovaci贸n de productos derivados y de entre el 13 y el 15% en la eficiencia de la actividad investigadora.
驴Pueden extrapolarse esos resultados a nivel micro a beneficios m谩s amplios? Para averiguarlo, compar茅, junto con Simon Bunel, del Banco de Francia, la , como el auge de la electricidad en Europa durante los a帽os veinte o el avance de la tecnolog铆a digital en Estados Unidos a finales de los noventa y principios de los 2000. Al analizar estos dos patrones hist贸ricos, estimamos que la productividad impulsada por la IA podr铆a crecer entre 0,8 y 1,3 puntos porcentuales anuales, siguiendo el patr贸n de las TIC y la electricidad, respectivamente.
Ambas cifras se encuentran dentro del rango de ganancias 鈥渕odestas鈥� que proyecta Acemoglu, pero yo no calificar铆a de 鈥渕odesto鈥� el impacto que tuvieron sendas revoluciones tecnol贸gicas. Debemos tener en cuenta el desfase que existe entre la introducci贸n de una tecnolog铆a y el momento en que su impacto se nota realmente, ya sea en la reorganizaci贸n del trabajo o en los cambios sist茅micos que esta provoca.
Ateni茅ndome a mi observaci贸n anterior 鈥搎ue la IA no solo automatiza tareas ligadas a la producci贸n de bienes y servicios, sino tambi茅n a la generaci贸n de ideas鈥�, dir铆a que a煤n es pronto para cuantificar la magnitud real de su impacto en la productividad y el crecimiento econ贸micos. Hagamos otro paralelismo hist贸rico. Los avances del pulido del vidrio en el siglo XVII fueron el preludio para crear, tiempo despu茅s, microscopios capaces de detectar g茅rmenes y otros microrganismos hasta entonces desconocidos. De forma parecida, hoy resulta dif铆cil anticipar con exactitud hasta d贸nde llegar谩 la IA. No obstante, el estudio de Toner-Rodgers apunta hacia un horizonte prometedor en cuanto a generaci贸n de ideas, descubrimientos cient铆ficos y tasas de innovaci贸n, a medida que esta tecnolog铆a despliegue todo su potencial.
Cinco recomendaciones clave para responsables pol铆ticos
Bas谩ndonos en estos y otros estudios, en nuestro informe sobre la IA proponemos al Gobierno franc茅s una serie de actuaciones urgentes. Adem谩s de un aumento sustancial de la inversi贸n p煤blica, pedimos reformas en las pol铆ticas de varios 谩mbitos estrat茅gicos:
1. Reestructurar el sistema educativo para mejorar la formaci贸n en inteligencia artificial
Es prioritario restructurar el sistema educativo para mejorar la formaci贸n en IA. La educaci贸n desempe帽a un papel esencial como motor de movilidad social. Cuando es s贸lida y de calidad, contribuye a mitigar los efectos socioecon贸micos negativos del cambio tecnol贸gico, al preparar mejor a los ciudadanos para adaptarse a 茅l. Aunque la formaci贸n en IA en las aulas es fundamental, es aconsejable que los alumnos no accedan prematuramente a esta tecnolog铆a. Soy un tradicionalista, porque defiendo que los estudiantes dediquen tiempo a escribir y leer, no solo a pasar horas frente a una pantalla. Tienen que aprender demostraciones matem谩ticas. Cuando era ni帽o, estudiaba geometr铆a euclidiana, clave para aprender a razonar. Con la IA, estas habilidades cobran a煤n m谩s importancia: es imprescindible escribir bien, razonar de forma matem谩tica y dominar c谩lculo y l贸gica. Los estudiantes necesitan cultivar un pensamiento cr铆tico.
2. Dise帽ar pol铆ticas laborales de recualificaci贸n, mejora de competencias y flexiseguridad
Un buen sistema educativo debe ir acompa帽ado de pol铆ticas de empleo adecuadas, como en Dinamarca. All铆, si alguien pierde su empleo, el Estado le ofrece formaci贸n y apoyo para encontrar otro trabajo. Todo un contraste con Estados Unidos, donde la falta de una red de seguridad ha contribuido al aumento de las llamadas 鈥�muertes por desesperaci贸n鈥� entre los hombres blancos de mediana edad y no cualificados. Estudios comparativos muestran que perder el trabajo en Dinamarca y en Estados Unidos tiene consecuencias muy distintas para perfiles similares, en gran medida, debido a las pol铆ticas de empleo, no a la IA. Aunque la automatizaci贸n obligar谩 a restructurar algunos trabajos y eliminar ciertas tareas, tambi茅n abrir谩 nuevas oportunidades laborales. Aprovecharlas exige sistemas educativos y de flexiseguridad s贸lidos.
3. Favorecer la entrada en el mercado a nuevas empresas
Junto con Antonin Bergeaud (HEC Paris), Timo Boppart (IIES, Universidad de Estocolmo, y Universidad de St. Gallen), Peter Klenow (Stanford), Huiyu Li (Banco de la Reserva Federal de San Francisco), 鈥搇a relaci贸n entre la producci贸n total y los recursos empleados para generarla鈥� en Estados Unidos entre 1988 y 2019, en pleno auge de las tecnolog铆as de la informaci贸n (TI). De 1988 a 1995, esta productividad creci贸 a un ritmo medio del 0,8% anual, pero de 2006 a 2019 se redujo a apenas un 0,4%. 驴Qu茅 pas贸 entre medias?
De 1996 a 2005, el crecimiento aument贸 hasta el 2,1% anual. Este repunte puede atribuirse al auge de las denominadas empresas superestrella 鈥揷omo Google y Amazon鈥�, que supieron aprovechar la tecnolog铆a mejor que otras y se expandieron mediante fusiones y adquisiciones. En aquel momento, la pol铆tica de competencia a煤n no se hab铆a adaptado a la revoluci贸n de las TI, lo que les permiti贸 expandirse sin l铆mite hasta convertirse en actores tentaculares que desincentivaban la competencia. A partir de 2000, la tasa de creaci贸n de nuevas empresas de todos los tama帽os comenz贸 a disminuir mientras aumentaba el margen de beneficio medio de las superestrellas. La falta de una pol铆tica de competencia allan贸 el camino para su hegemon铆a.
Eso nos lleva a la situaci贸n actual, en la que unas pocas empresas superestrella dominan el segmento superior de la cadena de valor de la IA. Por eso dedicamos una gran parte de nuestro informe a las reformas necesarias para fomentar la competencia, que pasan por frenar las adquisiciones sin l铆mite, sobre todo si suponen una barrera a la creaci贸n de nuevas empresas o les impiden innovar. Las pol铆ticas de competencia no solo se han de dise帽ar pensando en determinadas cuotas de mercado, sino tambi茅n en el efecto que podr铆a tener una fusi贸n en la innovaci贸n.
4. Proteger los datos sin frenar la innovaci贸n
Soy un firme partidario de las 鈥渇uentes abiertas鈥�. Pero para que este enfoque sea efectivo, es preciso relajar ciertas regulaciones sobre el acceso a los datos. Al Reglamento General de Protecci贸n de Datos de la UE, Francia ha a帽adido su propia legislaci贸n sobre el uso de datos sanitarios. No cuestiono la necesidad de un marco normativo, pero el nivel actual de exigencia est谩 creando una barrera a la competencia, especialmente para las peque帽as empresas. Los estudios indican que la competencia fomenta la innovaci贸n, sobre todo en 谩mbitos punteros como la IA. El problema con la regulaci贸n 鈥搚a sea en materia de gesti贸n de datos o de competencia鈥� siempre es el mismo: la tecnolog铆a avanza m谩s r谩pido que nuestras instituciones. Tenemos que encontrar el equilibrio.
5. Unificar el mercado para impulsar la innovaci贸n en la UE
En su , Mario Dragui destacaba en 2024 que la UE necesita un mercado y un ecosistema financiero plenamente unificados, con capacidad para invertir en innovaci贸n. Como sucede con la Agencia de Proyectos de 滨苍惫别蝉迟颈驳补肠颈贸苍 Avanzada (ARPA) de Estados Unidos, se trata de conseguir que el mundo acad茅mico, la industria y los gobiernos trabajen juntos en una I+D de vanguardia, ampliando as铆 las fronteras de la tecnolog铆a y la ciencia. Estados Unidos tiene otras dos agencias, DARPA, para proyectos de defensa, y BARDA, para la investigaci贸n biom茅dica. Si bien hay investigaci贸n puntera en la UE, la innovaci贸n suele hacerse fuera. Eso ha de cambiar. Tenemos cient铆ficos de prestigio mundial, pero necesitamos invertir de forma considerable en sus proyectos de investigaci贸n para sacarles el m谩ximo partido, adem谩s de un mercado unificado donde lanzar sus innovaciones.
IA, una prioridad estrat茅gica para la UE
La IA constituye un punto de inflexi贸n en nuestras sociedades modernas, al trastocar nuestra manera de pensar, producir y consumir; en definitiva, nuestro modo de vida. De ah铆 que sea crucial alcanzar, sin m谩s dilaci贸n, el dominio de esta tecnolog铆a.
Los Veintisiete tienden a actuar solo cuando hay una emergencia. La COVID-19 fue una emergencia. Ucrania es una emergencia. Lamentablemente, no todos los l铆deres europeos perciben la cesi贸n del liderazgo tecnol贸gico a Estados Unidos y China como una emergencia.
La UE deber铆a formar una coalici贸n de la voluntad, la de aquellos que quieren hacer suya esta agenda y abordar juntos cuestiones clave como la Uni贸n de Mercado de Capitales para impulsar la inversi贸n en innovaci贸n. Lo ideal ser铆a que todos los pa铆ses de la Uni贸n se sumaran. Mientras, empecemos todos a actuar en nuestra propia esfera de influencia.
Fuente: basado en las intervenciones de Philippe Aghion en la Conferencia sobre la Econom铆a de la IA, organizada por la Iniciativa sobre la Inteligencia Artificial y el Futuro de la Direcci贸n y celebrada en noviembre de 2024 en el campus del 天美传媒 en Barcelona.
Este art铆culo se public贸 originalmente en ingl茅s en Insight for Global Leaders n潞 1.
