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Reformas de pensiones: por qu茅 fracasan y c贸mo hacerlas viables
Las reformas de pensiones suelen fracasar por problemas de aceptaci贸n social. Aqu铆, varias propuestas para una reforma eficaz y viable.
El envejecimiento de la poblaci贸n europea no es ninguna novedad. Tampoco lo es el desequilibrio creciente de nuestros sistemas p煤blicos de pensiones. Sin reformas profundas, la presi贸n sobre las cuentas p煤blicas ser谩 cada vez mayor.
As铆 lo concluye un trabajo de investigaci贸n en el que Juli谩n D铆az-Saavedra (Universidad de Granada) y yo analizamos , con conclusiones extrapolables a otros pa铆ses europeos.
Hace d茅cadas que vengo advirtiendo de que el momento 贸ptimo para haber hecho esta reforma en Espa帽a fue 1980. Durante las dos d茅cadas siguientes disfrutamos de lo que los dem贸grafos llaman el 鈥渄ividendo demogr谩fico鈥�: un per铆odo en el que la poblaci贸n activa crec铆a m谩s r谩pido que la poblaci贸n jubilada, y la presi贸n del baby boom a煤n no se sent铆a. Esa ventana de oportunidad 鈥揺n la que hubiera sido posible impulsar reformas progresivas sin costes sociales elevados鈥� se desaprovech贸. Desde entonces hemos vivido de una renta que se agota.
La gran ola
En las pr贸ximas dos d茅cadas la 煤ltima cohorte del baby boom cumplir谩 67 a帽os, habiendo acumulado derechos pensionables.
millones de espa帽oles
se jubilar谩n entre hoy y la "fecha m谩gica" de 2044. Son los 煤ltimos baby boomers.
No obstante, conviene recordarlo: nunca se ha dejado de pagar una pensi贸n en Espa帽a, y no veo por qu茅 tendr铆a que dejar de hacerse ahora. Pero esa aparente tranquilidad tiene un precio enorme: la absorci贸n de recursos que impide financiar trenes que funcionen, guarder铆as, vivienda asequible o inversi贸n en defensa y tecnolog铆a.
Por qu茅 es imperativo reformar el sistema de pensiones
Las tendencias demogr谩ficas de largo plazo son claras: la generaci贸n del baby boom se jubila, el baby crash contin煤a y la esperanza de vida sigue aumentando. Por lo tanto, la tasa de dependencia 鈥搇a proporci贸n entre los cotizantes y los jubilados鈥� disminuir谩 de manera significativa en las pr贸ximas dos d茅cadas. Por ello, los gobiernos europeos no tienen otra opci贸n que plantearse reformas profundas de sus sistemas p煤blicos de pensiones.
Una forma efectiva para reforzar la sostenibilidad del sistema es introducir mecanismos de ajuste autom谩tico: reglas que adaptan las pensiones a la evoluci贸n de los factores demogr谩ficos y econ贸micos. Estos mecanismos 鈥揷omo las f贸rmulas de revalorizaci贸n vinculadas a la duraci贸n esperada de la jubilaci贸n y a la sostenibilidad financiera del sistema鈥� reducen la necesidad de adoptar una sucesi贸n de reformas param茅tricas arbitrarias constantes, aportando credibilidad y previsibilidad al sistema.
Pero la sostenibilidad de las pensiones tambi茅n depende del dise帽o general del sistema. Por ejemplo, cuando solo se tiene en cuenta una parte de la vida laboral para calcular la pensi贸n 鈥搊 cuando los derechos pensionables se calculan en funci贸n de las bases reguladoras y no de las cantidades efectivamente cotizadas鈥� se favorece arbitrariamente a unos trabajadores 鈥搉ormalmente personas con estudios superiores e ingresos m谩s altos鈥� y se perjudica a otros, lo que aumenta tanto el gasto en pensiones de jubilaci贸n como la desigualdad.
Por eso insistimos en que un sistema de reparto no es un producto financiero. Tiene las virtudes y defectos de la solidaridad intergeneracional y ofrece un regalo espectacular a las generaciones iniciales. Sin duda, la contabilidad de este sistema de reparto debe ser 鈥渄in谩stica鈥�: cada generaci贸n sostiene a la siguiente, y no puede romper esa cadena.
C贸mo acometer una reforma de las pensiones viable
Reformar las pensiones no es solo una cuesti贸n t茅cnica: es un reto pol铆tico. Las personas que salen perdiendo con los cambios tienden, l贸gicamente, a oponerse. Esto genera tensiones sociales y, en muchos casos, termina provocando que las reformas se revoquen. Estas revocaciones no son fen贸menos aislados: en los 煤ltimos a帽os lo hemos visto en Polonia, Alemania, Croacia, Pa铆ses Bajos y Espa帽a.
Para que una reforma sea pol铆ticamente viable, no basta con que t茅cnicamente sea correcta. Tambi茅n debe compensar a los colectivos m谩s afectados, al menos de forma transitoria. En el caso de Espa帽a, donde el d茅ficit del sistema supera ya el 4% del PIB, hemos analizado un plan que combina sostenibilidad, equidad y estabilidad pol铆tica. Este plan incluye una serie de medidas:
- Introducir un factor de sostenibilidad que ajuste la pensi贸n inicial seg煤n la esperanza de vida al jubilarse.
- Aplicar una regla de ajuste autom谩tico que vincule la revalorizaci贸n de las pensiones al equilibrio financiero del sistema, y no al IPC.
- Ampliar el per铆odo de c谩lculo de la pensi贸n a toda la vida laboral, mejorando la equidad entre trabajadores con carreras ascendentes y descendentes.
- Eliminar el tope de cotizaci贸n, manteniendo inalterada la pensi贸n m谩xima, para reforzar la progresividad del sistema.
- Ofrecer una compensaci贸n 煤nica para quienes resulten perjudicados por la reforma, entregada en forma de activos l铆quidos y financiada mediante deuda p煤blica. Este componente transitorio busca facilitar una transici贸n justa y evitar el rechazo social que frecuentemente hace fracasar este tipo de reformas.
Dos medidas 鈥渃ero coste鈥� para cambiarlo todo
Adem谩s de estas medidas, proponemos dos reformas 鈥渃ero coste鈥�, pero de enorme impacto estructural:
1. Separar las contingencias comunes. La jubilaci贸n, la viudedad y los complementos a m铆nimos 鈥搖nos 162.000 millones en 2024鈥� deben seguir a cargo de la Seguridad Social; el resto (invalidez, maternidad, accidentes, discapacidad o Ingreso M铆nimo Vital) deber铆a financiarse mediante los Presupuestos Generales del Estado. Esta simple separaci贸n acabar铆a con la eterna discusi贸n sobre los 鈥済astos impropios鈥�, o transferidos de la contabilidad de la Seguridad Social al Estado.
2. Capitalizar el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). El MEI, tal y como existe hoy, es un timo de la estampita: no genera derechos pensionables, porque la pensi贸n se calcula por la base reguladora y los a帽os cotizados, no por lo efectivamente aportado. En lugar de invertir ese 1% en deuda p煤blica 鈥搇a peor inversi贸n posible鈥� deber铆amos capitalizarlo en planes individuales gestionados privadamente, pero administrados por la Seguridad Social, al estilo de la 鈥楶ension Premium鈥� sueca. Este modelo crear铆a alrededor de 20 millones de ahorradores e inversores y, a largo plazo, permitir铆a evolucionar hacia un sistema 50% reparto / 50% capitalizaci贸n.
Asimismo, debemos financiar el sistema mirando al futuro: las m谩quinas y los robots van a tener que pagar las pensiones. Las cotizaciones sociales deber铆an trasladarse gradualmente desde las n贸minas al impuesto de sociedades. Si no hacemos esa sustituci贸n, la automatizaci贸n masiva del empleo humano nos llevar谩 a una sociedad con tasas de paro imposibles de gestionar.
Las buenas reformas tambi茅n crean confianza
Las simulaciones que hemos realizado en nuestro estudio muestran que una reforma bien dise帽ada no solo mejora la sostenibilidad financiera del sistema al reducir el gasto futuro en pensiones, sino que tambi茅n incentiva el ahorro privado y favorece la prolongaci贸n de la vida laboral.
Al limitar los d茅ficits del sistema de pensiones, la reforma evita tener que recurrir a los aumentos sustanciales en los impuestos necesarios para financiarlos, lo que permite a los hogares aumentar su consumo. Adem谩s, los beneficios netos para las generaciones futuras son sustanciales, incluso despu茅s de contabilizar el coste de la deuda p煤blica emitida para compensar a los colectivos m谩s afectados.
Y un elemento clave: si la reforma se anuncia con la suficiente antelaci贸n, el coste fiscal del proceso de transici贸n se reduce, ya que las familias tienen m谩s margen para ajustar sus decisiones de consumo, ahorro y jubilaci贸n.
Una cuesti贸n que afecta a toda Europa
Este no es un reto que afecte exclusivamente a Espa帽a. Seg煤n nuestras estimaciones, al menos 16 pa铆ses europeos experimentar谩n un aumento significativo en su gasto en pensiones como proporci贸n del PIB en las pr贸ximas d茅cadas. Luxemburgo encabeza la lista, con un incremento previsto de m谩s de 8 puntos porcentuales. Sin embargo, muchos de estos pa铆ses siguen sin adoptar los mecanismos de ajuste autom谩tico necesarios para equilibrar sus sistemas de pensiones.
Algunos pa铆ses 鈥揷omo Malta, Hungr铆a, Eslovenia, B茅lgica, Irlanda, Austria o Bulgaria鈥� no han implementado ni una sola de las reformas que proponemos. Otros ya han adoptado una. Solo Finlandia ha adoptado dos. Todos ellos est谩n abocados a reformar sus sistemas si quieren evitar d茅ficits crecientes y garantizar la sostenibilidad futura de sus pensiones p煤blicas.
Implicaciones para responsables de pol铆ticas p煤blicas y directivos
Para los responsables p煤blicos, el mensaje es claro: las reformas deben pensarse no solo en t茅rminos de eficiencia econ贸mica, sino tambi茅n en t茅rminos de consenso social. Introducir mecanismos autom谩ticos de ajuste es necesario, pero no suficiente. Hay que complementar la t茅cnica con pol铆ticas inteligentes que compensen a los afectados, expliquen las medidas y anticipen las reacciones.
Para los directivos, especialmente en un contexto de pensiones p煤blicas menos generosas, las consecuencias son dos:
- Primero, deben prepararse para un entorno en el que la responsabilidad del ahorro para la jubilaci贸n ser谩 cada vez m谩s individual o compartida con la empresa.
- Adem谩s, tienen una oportunidad: los planes de pensiones complementarios pueden convertirse en una herramienta estrat茅gica para atraer, fidelizar y cuidar el talento s茅nior, en un contexto de envejecimiento generalizado de la fuerza laboral.
En resumen, los sistemas p煤blicos de pensiones en Europa necesitan reformas profundas y urgentes. Pero, para que estas reformas consigan sus objetivos deben ser justas, cre铆bles y duraderas.
+INFO:
鈥溾��, de Javier D铆az-Gim茅nez y Juli谩n D铆az-Saavedra, European Economic Review (2025).
鈥淓l futuro de las pensiones en Espa帽a: retos y soluciones鈥�, jornada organizada por la C谩tedra Cobas Asset Management del 天美传媒, est谩 disponible en este .
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