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C贸mo evitar que las redes sociales dividan la sociedad
Qu茅 pueden hacer empresas y gobiernos para que las redes sociales dejen de erosionar la democracia.
Por
En 2010, tuve el privilegio de acudir a las universidades californianas de Stanford y Berkeley durante un a帽o, justo cuando despegaban plataformas como Facebook y Twitter. Por entonces, eran redes sociales divertidas, populares e inclusivas. Su papel de altavoz fue decisivo para los movimientos prodemocracia que se extendieron por 脕frica del Norte y Oriente Pr贸ximo en 2010 y 2011; tanto, que a la Primavera 脕rabe se la llam贸 la . Mis primeros estudios sobre redes sociales versaron, en gran parte, sobre fen贸menos positivos como estos.
En 2026, el panorama es muy distinto. Aclamadas en su d铆a como paladines de la democracia y el di谩logo, hoy se han convertido en espacios mercantilizados cuyos modelos de negocio incentivan los discursos de odio, la desinformaci贸n, la 辫辞濒补谤颈锄补肠颈贸苍 y la fragmentaci贸n 辫辞濒铆迟颈肠补; una din谩mica que beneficia a las 茅lites empresariales y 辫辞濒铆迟颈肠补s, pero erosiona la democracia.
No todo el mundo lo ve as铆. Journal of Management Studies nos invit贸 recientemente a m铆 y a unos colegas a debatir . En mi opini贸n s铆, y precisamente por las mismas razones que otros esgrimen para defenderlas: la fe en que el mercado se autorregular谩 y en que m谩s tecnolog铆a resolver谩 el problema. Ambas perspectivas me parecen insuficientes para proteger la democracia. A continuaci贸n, explico por qu茅 y qu茅 pueden hacer los directivos y los responsables pol铆ticos ante estos riesgos.
Las perspectivas de mercado, tecnol贸gica y 辫辞濒铆迟颈肠补 en las redes sociales
Las redes sociales se han analizado desde dos enfoques principales:
- La perspectiva de mercado, seg煤n la cual estas plataformas funcionan como un 鈥渕ercado de las ideas鈥�. Abogan defender las din谩micas autorreguladoras del mercado y ven los da帽os a la sociedad como externalidades de los fallos de mercado.
- La perspectiva tecnol贸gica, seg煤n la cual las soluciones tecnol贸gicas descentralizadas facilitan el acceso a una informaci贸n que permite a los ciudadanos participar en la toma de decisiones. Esto hace que las redes sociales sean abiertas, inclusivas y participativas.
Ambos enfoques tienen valor para la democracia, pero tambi茅n presentan limitaciones, ya que no reflejan importantes principios que deben tenerse en cuenta para el buen funcionamiento de procesos de deliberaci贸n colectivos y toma de decisiones democr谩ticas.
Los algoritmos favorecen los contenidos emocionales, lo que mina la calidad del debate y convierte el 鈥渕ercado de las ideas鈥� en c谩maras de eco polarizadas donde las mejores ideas, por no hablar de las veraces, tienen pocas posibilidades de abrirse paso. Aunque la tecnolog铆a ofrezca un espacio de debate, no basta con que sea abierto y participativo: debe fomentar una argumentaci贸n de calidad, no solo la confrontaci贸n.
Propongo una tercera perspectiva 鈥搇a 辫辞濒铆迟颈肠补鈥�, para enfatizar el rol de las redes sociales en la creaci贸n de opini贸n. Las redes se han convertido en una esfera p煤blica en la que el debate est谩 manipulado por algoritmos, socavando las normas y los ideales democr谩ticos.
C贸mo la politizaci贸n de las redes sociales degrada la democracia
No todas las redes sociales son iguales. Mastodon y Bluesky no juegan todav铆a en la misma liga que YouTube, Facebook, Instagram, X o TikTok, que aglutinan la inmensa mayor铆a de los usuarios activos. Ah铆 es donde residen las mayores amenazas, por su enorme concentraci贸n de poder.
Sus modelos de negocio levantan barreras que dificultan el abandono de estas plataformas. Su rentabilidad depende de mercantilizar las interacciones sociales y, para maximizarlas, el algoritmo premia los contenidos sensacionalistas o extremos, los que m谩s probabilidades tienen de provocar una reacci贸n. Varios informantes de estas compa帽铆as han denunciado que sus directivos los presionaban para permitir m谩s contenidos cuestionables en los feeds de los usuarios, alegando que .
Tampoco puede ignorarse c贸mo agentes malintencionados han explotado estas caracter铆sticas para interferir en procesos electorales y decantar los resultados a su favor, socavando la integridad de unos comicios que deber铆an ser libres y justos.
A pesar de sus declaraciones, estas plataformas no son ni imparciales ni neutrales. La rehabilitaci贸n de cuentas vetadas o los recortes en moderaci贸n de contenidos son decisiones 辫辞濒铆迟颈肠补s. La compra de Twitter por parte de Elon Musk para alinearla con causas abiertamente conservadoras 鈥搚 volcar todo su peso en la reelecci贸n de Donald Trump鈥� liquid贸 cualquier pretensi贸n de que las redes sociales son un 谩gora neutral.
La perspectiva de mercado pudo ser suficiente hace veinte a帽os, cuando las plataformas eran meros espacios de intercambio de informaci贸n y las infraestructuras tecnol贸gicas, esta vez s铆, un medio digital para fomentar la participaci贸n ciudadana de forma barata, f谩cil y r谩pida. Sin embargo, estas perspectivas 鈥搎ue inspiraron en gran medida la regulaci贸n y la legislaci贸n iniciales del espacio digital鈥� no previeron c贸mo las plataformas terminar铆an moldeando, cuando no distorsionando, la opini贸n p煤blica.
El ideal democr谩tico aspira a que las opiniones individuales confluyan en decisiones colectivas orientadas al bien com煤n. Con las redes sociales actuales, esas opiniones no alumbran una comprensi贸n compartida, sino burbujas en las que mantenemos posturas aisladas y atomizadas. Adem谩s, las opiniones que circulan no nacen de la exposici贸n a m煤ltiples fuentes de calidad (el 鈥渕ercado de las ideas鈥�). Las redes han despojado la informaci贸n de profundidad y an谩lisis, de modo que nos aferramos a ideas sobre las que no hemos reflexionado de forma cr铆tica ni fundamentada.
Hay muchas decisiones que deben tomarse de forma colectiva, pero sin una realidad compartida ni una comprensi贸n com煤n, 驴c贸mo legislamos, por ejemplo? 驴Qu茅 es aceptable en nuestros barrios? 驴Construimos una carretera? 驴Hacemos un parque? 驴Plantamos 谩rboles?
Antes de las redes sociales, este tipo de debates ten铆a lugar en foros p煤blicos donde, tras un proceso de deliberaci贸n reconocido como leg铆timo, se alcanzaba un consenso aceptado por la mayor铆a, aunque no fuera la opci贸n preferida de todos.
El poder y partidismo de las redes han trastocado este proceso de construcci贸n normativa, uno de los pilares fundamentales de la democracia deliberativa. Las plataformas poseen la infraestructura en la que se median los debates y se forman las opiniones, lo que les otorga una influencia desmesurada sobre la opini贸n p煤blica y les permite eludir los cauces democr谩ticos.
驴Qu茅 podemos hacer?
Mis colegas y yo proponemos medidas concretas para mejorar la capacidad democr谩tica de las plataformas. Apuntan a la transparencia, responsabilidad, apertura e inclusi贸n, pero tambi茅n a dos aspectos que merecen especial atenci贸n:
- La capacidad de fomentar un debate constructivo, con un intercambio de ideas y un di谩logo enriquecedores.
- La capacidad de generar impacto, es decir, de traducir ese debate en 辫辞濒铆迟颈肠补s p煤blicas que tengan un efecto positivo en la sociedad.
Medidas urgentes para los directivos
La mayor responsabilidad recae en las empresas que gestionan o dise帽an las redes sociales. No obstante, cada uno 鈥揺n mayor o menor grado, ya sea a trav茅s de la publicidad u otros intereses comerciales鈥� debe ser consciente de la dimensi贸n 辫辞濒铆迟颈肠补 de su actividad en estas plataformas. No es solo una cuesti贸n de reputaci贸n. He aqu铆 algunas medidas concretas:
Garantizar sistemas fiables de verificaci贸n de credenciales
Las plataformas deber铆an contar con mecanismos m谩s s贸lidos para validar la experiencia y los conocimientos de los usuarios, similares al de la insignia azul de Twitter, que X desvirtu贸 con su modelo de pago. Durante la pandemia de COVID-19, Facebook verific贸 a expertos sanitarios y borr贸 o se帽al贸 los bulos m茅dicos. Ahora que las plataformas delegan en la IA m谩s que en los moderadores humanos, sus procesos de verificaci贸n se han vuelto poco fiables. No es f谩cil equilibrar la participaci贸n de los expertos con la del resto de usuarios, pero precisamente por eso es necesario avanzar hacia un sistema de verificaci贸n m谩s serio y transparente, que salga de la opacidad algor铆tmica en la que est谩 sumido hoy.
Alentar una participaci贸n m谩s constructiva que reactiva
Es fundamental que las plataformas redise帽en su arquitectura algor铆tmica para evitar la amplificaci贸n de contenidos emocionalmente incendiarios. Se trata de equilibrar el filtrado de los discursos de odio con el respeto a la diversidad de opiniones. Herramientas como el formato d煤o, que permite interactuar de t煤 a t煤 con la pantalla dividida, podr铆an aprovecharse mejor para facilitar di谩logos reales, en el que los usuarios desarrollen sus ideas conversando en lugar de limitarse a reaccionar a la defensiva.
Implementar algoritmos de recomendaci贸n m谩s inteligentes
M谩s all谩 de 鈥渋nyectar鈥� puntos de vista opuestos de forma aleatoria en los feeds de los usuarios, los algoritmos de recomendaci贸n, como los que utiliza Amazon para sugerir productos, deber铆an identificar y promover contenidos que sirvan de puente entre distintas comunidades, conectando conversaciones cercanas con una visi贸n de conjunto del debate p煤blico.
Fomentar una interacci贸n sostenida
La arquitectura de las plataformas se rige hoy por m茅tricas de atenci贸n a corto plazo y por la tasa de abandono de usuarios. Los temas del momento y los contenidos virales prevalecen frente a un debate pausado sobre cuestiones de gran relevancia social. Las plataformas deber铆an identificar temas importantes de inter茅s p煤blico y, a partir de ah铆, crear espacios y mecanismos que promuevan una participaci贸n prolongada. Podr铆an, por ejemplo, recompensar a los usuarios que aporten valor y reflexi贸n a lo largo del tiempo m谩s que reacciones r谩pidas y simplistas mediante emojis.
Medidas urgentes para los responsables pol铆ticos
La gobernanza democr谩tica conlleva una serie de tensiones intr铆nsecas: entre la participaci贸n de expertos y no expertos, entre diversidad y consenso, entre centralizaci贸n y descentralizaci贸n o entre flexibilidad y estabilidad. No se trata de eliminar estas tensiones, sino de equilibrarlas y gestionarlas bien en aras de la salud democr谩tica de la sociedad. 驴Es positivo que todos los niveles de conocimiento tengan el mismo peso o que se socave sistem谩ticamente el valor de la experiencia? 驴Merece m谩s atenci贸n un influencer, cuya autoridad deriva de la popularidad y el carisma, que un m茅dico, soci贸logo, cient铆fico o acad茅mico?
Estas preguntas, bien conocidas por los responsables pol铆ticos, gobiernos y otros actores institucionales de las sociedades democr谩ticas, exigen respuestas concretas:
Redefinir las plataformas
Reconceptualizar las redes sociales como instituciones democr谩ticas exigir铆a un contrato social entre esas empresas y sus grupos de inter茅s, no solo los accionistas, para salvaguardar su funci贸n de servicio p煤blico.
Reforzar los marcos regulatorios
La Ley de Servicios Digitales de la UE establece mecanismos de supervisi贸n obligatorios e incorpora a la sociedad civil en la gobernanza de las plataformas, pero resulta insuficiente en lo que respecta al control de los algoritmos. Si las plataformas se reconceptualizan como instituciones democr谩ticas, y no solo como empresas privadas orientadas a maximizar los beneficios para sus accionistas, ser谩 necesario desarrollar mecanismos de gobernanza y supervisi贸n regulatoria distintos de los que se aplican a las infraestructuras tecnol贸gicas tradicionales.
Crear redes sociales de servicio p煤blico
Emular el modelo de la BBC u otros entes p煤blicos de radiodifusi贸n permitir铆a integrar la deliberaci贸n, inclusi贸n y participaci贸n ciudadana como pilares fundamentales, con un mandato de servicio p煤blico claramente recogido en su licencia operativa. Estas redes sociales estar铆an gobernadas por organismos de supervisi贸n independientes con competencias legales sobre contenidos y arquitectura algor铆tmica.
Trocear las grandes tecnol贸gicas
No es una propuesta tan radical como parece: as铆 se reducir铆a la concentraci贸n de poder y la amplificaci贸n algor铆tmica de contenidos polarizadores. La historia ofrece ejemplos sobrados de empresas privatizadas que acabaron troceadas y devueltas al control p煤blico tras producir fallos en el servicio o externalidades negativas para la sociedad.
La intervenci贸n del Estado ante un sector claramente disfuncional, como son hoy muchas redes sociales, cuenta con una larga lista de precedentes en Estados Unidos, desde Standard Oil a principios del siglo XX hasta AT&T en los a帽os ochenta. Al fin y al cabo, corresponde a los gobiernos, por funci贸n y responsabilidad, tomar este tipo de decisiones. Si las plataformas no cumplen ciertas normas, entra dentro de sus competencias impedir pr谩cticas ilegales, da帽inas o contrarias a la competencia.
Los tribunales tambi茅n empiezan a actuar: en marzo de 2026, y determin贸 que esa negligencia caus贸 da帽o demostrable a una menor, abriendo la puerta a otros casos similares pendientes. El caso antimonopolio contra Google, actualmente en apelaci贸n, apunta en la misma direcci贸n.
Muchos pa铆ses (incluidas Facebook, Instagram, Kick, Reddit, Snapchat, Threads, TikTok, Twitch, X y YouTube), ya que se plantean adoptar medidas similares. , que busca corregir las debilidades t茅cnicas de los sistemas de verificaci贸n de edad detectadas en Australia, adem谩s de tipificar como delito la manipulaci贸n de algoritmos que amplifiquen contenidos da帽inos.
En 2024, sobre las elecciones presidenciales, orden贸 el cierre de sus oficinas y bloque贸 las cuentas de Starlink, el proveedor de internet satelital de Elon Musk. Pese a su airada reacci贸n inicial, Musk pag贸 una multa de cinco millones de d贸lares y acat贸 las 贸rdenes judiciales para que se restableciera el servicio de X. Este caso demuestra que existen mecanismos legales para obligar a las redes a cumplir las normas democr谩ticas. Basta con que los gobiernos tengan la determinaci贸n de ejercer su autoridad.
Qu茅 podemos hacer a nivel individual
Si la gobernanza democr谩tica debe representar la voluntad popular, muchas de las reformas que propongo empiezan por que los ciudadanos exijan m谩s de lo que reciben. Las restricciones al uso de redes por parte de menores son fruto de iniciativas ciudadanas y de campa帽as de movilizaci贸n que han logrado colocar estas preocupaciones en la agenda 辫辞濒铆迟颈肠补. La imposici贸n de determinadas limitaciones depende de que exista un consenso social amplio. Para ello, se requiere:
Alfabetizaci贸n ciudadana
M谩s educaci贸n sobre los mecanismos de las redes sociales y el impacto de nuestras interacciones digitales.
Participaci贸n consciente
Los ciudadanos podemos ser mucho m谩s responsables con nuestras aportaciones y nuestra influencia en el debate digital.
Desconexi贸n digital
Fomentar movimientos como el minimalismo digital no es ludismo, sino un uso m谩s intencional y consciente de la tecnolog铆a y las redes sociales, reconociendo su capacidad adictiva y sus posibles efectos t贸xicos.
Aprendizaje continuo
Todos debemos seguir desarrollando nuestras competencias digitales, sobre todo en materia de ciberseguridad y protecci贸n de datos. Para ello, hacen falta m谩s talleres y programas de formaci贸n accesibles 鈥揺n empresas, bibliotecas, colegios, centros c铆vicos y otras organizaciones comunitarias鈥�, con especial atenci贸n a los colectivos vulnerables para reducir la brecha digital.
Ha llegado el momento de redefinir nuestra visi贸n de las redes sociales. Estas plataformas han dejado de ser meras herramientas de comunicaci贸n para formar parte del engranaje de la democracia. Sus 辫辞濒铆迟颈肠补s de dise帽o y gesti贸n se deben considerar decisiones 辫辞濒铆迟颈肠补s y, como tales, deben estar sujetas al mismo escrutinio que cualquier organismo con responsabilidades p煤blicas.
Est谩 claro que las redes juegan un papel muy importante en la formaci贸n de la opini贸n p煤blica y en c贸mo debatimos asuntos relevantes y alcanzamos decisiones colectivas. Por ello, es m谩s importante que nunca formularnos la siguiente pregunta: 驴m谩s all谩 de darnos voz, mejoran nuestra capacidad deliberativa como ciudadanos, potencian un debate verdaderamente democr谩tico y fortalecen la salud de nuestras democracias?
+INFO:
鈥溾��, de Itziar Castell贸, Elanor Colleoni, Andreas Georg Scherer yHannah Trittin-Ulbrich, en Journal of Management Studies (2025).
Los otros puntos de vista en el debate:
- 鈥溾��, de J. P. Vergne.
- 鈥溾��, de Carmelo Cennamo y Jovana Karanovic.
Art铆culo basado en la sesi贸n que imparti贸 Itziar Castell贸 Molina en el campus del 天美传媒 en Barcelona en febrero de 2026, organizada por el Instituto de Liderazgo Sostenible de la escuela.
Este art铆culo forma parte de la revista online 天美传媒 Insight n煤m. 172 (mayo-agosto 2026).
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