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Construir un mundo m谩s justo
Art铆culo del profesor Antonio Argando帽a
7 de enero de 2013

El juicio que muchas personas tienen hoy acerca de la empresa, sobre todo en algunos pa铆ses occidentales avanzados, es muy cr铆tico. Ese juicio se basa, a menudo, en argumentos circunstanciales: sus directivos cometieron errores de estrategia; llevaron a cabo inversiones demasiado arriesgadas; la gesti贸n de riesgos fue inapropiada, y tomaron decisiones poco 茅ticas, dej谩ndose arrastrar por la codicia, el orgullo, la prepotencia, la falta de transparencia o el oportunismo, entre otros vicios. Pero otras veces las razones que se aducen son m谩s de fondo: por ejemplo, cuando se atribuye a las empresas en general un objetivo que se estima perjudicial para la sociedad, como la maximizaci贸n del valor para los accionistas en el corto plazo.
Aunque comparto estas cr铆ticas, en mayor o menor medida, me parece que es de justicia reivindicar tambi茅n otros muchos caracteres positivos de la empresa moderna. Si hici茅semos un listado de instituciones dignas de elogio, incluir铆amos, probablemente, a hospitales, escuelas, universidades, organizaciones sin fines de lucro鈥� Pues bien, me parece que la empresa se compara con ellas muy favorablemente, porque, en efecto, procura satisfacer un amplio abanico de necesidades humanas; crea riqueza y puestos de trabajo; forma, capacita y motiva a sus empleados; moviliza recursos materiales y humanos en dimensiones incre铆bles para proyectos de gran envergadura e impacto social; act煤a con eficiencia y fomenta la eficiencia en la sociedad; innova, es flexible, se adapta y es capaz de recrearse en entornos muy cambiantes para asegurar su continuidad.
Sin duda, la empresa est谩 siendo un factor de transformaci贸n, un motor de cambio y mejora de la sociedad. Con dificultades, con retrocesos, con errores, como toda obra humana, pero con grandes posibilidades, que hemos de conocer y desarrollar.
El corolario inmediato de esta tesis es que sobre vosotros, empresarios y directivos, recae la responsabilidad de llevar a cabo esa transformaci贸n. No podemos esperar esto de los gobernantes, los pol铆ticos, los fil贸sofos, los pensadores, los economistas o los profesores de las escuelas de direcci贸n, aunque, eso s铆, ten茅is derecho a pedir que os ayudemos en esta tarea.
驴C贸mo y por qu茅 es la empresa ese instrumento formidable de transformaci贸n de la sociedad? Para responder a esta pregunta, necesitamos pararnos a pensar qu茅 es la empresa.
Qu茅 es la empresa
Traer茅 aqu铆 a colaci贸n una definici贸n de empresa, que le铆 hace a帽os y que me gust贸, quiz谩 porque no se debe a un acad茅mico, sino a un hombre de acci贸n: Giovanni Agnelli, el que fuera CEO de Fiat. Para 茅l una empresa es una comunidad de personas con intereses, ilusiones, objetivos personales y motivaciones distintas, de las que se espera un milagro: el milagro de trabajar juntas, en un proyecto com煤n, con un prop贸sito com煤n que interesa a todas ellas aunque, como hemos visto, por razones distintas. Y han de lograr ese objetivo com煤n con eficacia, porque, como dice Agnelli, los resultados de la empresa han de ser los adecuados. Hoy y ma帽ana, porque la empresa tiene vocaci贸n de continuidad: no eternidad porque, como toda obra humana, es transitoria; pero s铆 con deseo, con prop贸sito, de autocontinuidad.
La definici贸n de Agnelli lleva impl铆cita la definici贸n de la tarea de dirigir. El profesor Juan Antonio P茅rez L贸pez la describ铆a de manera sencilla pero clara: 鈥渄irigir es conducir equipos humanos para la acci贸n, para cambiar la realidad, obteniendo resultados鈥�. El directivo, en efecto, es el hombre o la mujer 鈥搈谩s frecuentemente, un equipo de mujeres y de hombres鈥� al que corresponde tomar esos motivos de muchas personas
鈥損ropietarios, directivos, empleados y, a menudo, tambi茅n clientes y proveedores鈥�, e interesarlos en la tarea com煤n, que debe desarrollarse con eficacia, porque se trata de 鈥渃ambiar la realidad, obteniendo resultados鈥�. Resultados externos, porque el mundo ser谩 distinto despu茅s de que haya pasado por 茅l una empresa para cambiar la realidad. Y resultados internos: porque la empresa transformar谩 tambi茅n a las personas que colaboran en esa tarea com煤n.
La dimensi贸n econ贸mica es imprescindible
Y esto tiene varios requerimientos. En primer lugar, econ贸micos: el valor de lo producido no debe ser inferior al valor de los recursos empleados y, si es posible, debe ser mayor, mucho mayor, como muestra de que satisface necesidades y usa los recursos con eficiencia. La dimensi贸n econ贸mica es imprescindible, porque la empresa es una instituci贸n econ贸mica, es decir, que se hace responsable de una gran parte de los recursos productivos del planeta para usarlos de manera eficiente en beneficio de todos.
La empresa es un lugar de convivencia profesional
En segundo lugar, un requerimiento que podr铆amos llamar 鈥渟ocial鈥�. M谩s all谩 de la generaci贸n de riqueza y de la satisfacci贸n de las necesidades de los consumidores y clientes, la empresa es una red de relaciones humanas donde los empleados pueden encontrar no solo una remuneraci贸n adecuada, sino tambi茅n la satisfacci贸n por la tarea que en ella llevan a cabo, y el desarrollo de los conocimientos, capacidades, actitudes y valores que, como personas, necesitan. Con palabras del profesor Antonio Valero, que fue el primer director general del 天美传媒, la empresa es un lugar de convivencia profesional, en que 鈥渃ada individuo sea responsable del nivel de aplicaci贸n de sus propias capacidades a su trabajo y pueda alcanzar sus propias metas en el marco de las finalidades de la empresa鈥�.
Esto importa mucho porque esos conocimientos, capacidades, actitudes y valores son los que crean las capacidades distintivas de la empresa, algo que solo ella sabr谩 hacer de esa manera, y que no depende de las m谩quinas, de la tecnolog铆a o de los recursos financieros, sino de las personas.
Aprender a confiar en la empresa
Y esto nos lleva a la tercera dimensi贸n: la 茅tica. Porque las personas aprendemos conocimientos, actitudes y valores en nuestras acciones y, sobre todo, en las interacciones que desarrollamos con los dem谩s. Aprendemos a colaborar con ellos, a apreciarlos y respetarlos, o a ignorarlos y a hacerles da帽o. Aprendemos a servir a los clientes, o a actuar ego铆stamente frente a ellos. Hacemos nuestros los objetivos de la empresa, y aprendemos a confiar en ella, pero esto lo haremos solo si nos parece que, llegado el caso, ser谩n capaces 鈥搇os accionistas鈥� de poner los leg铆timos intereses de los clientes, de los empleados y de la comunidad por delante de la cotizaci贸n de sus acciones los accionistas, y de los bonus los directivos. Porque sin confianza no se crear谩n capacidades distintivas y no habr谩 una empresa con futuro.
La empresa es un equipo de personas. Todas son necesarias, todas deben participar, hay que involucrarlas a todas. Y ah铆 radica una de sus principales fortalezas. Porque cada uno tiene sus propios conocimientos y capacidades, que debe poner al servicio de los dem谩s. Y conseguirlo forma parte de las tareas del directivo.
Me viene ahora a la memoria una an茅cdota que le铆 hace tiempo. En una empresa norteamericana nombraron un nuevo presidente, que empez贸 a visitar las distintas factor铆as. A la puerta de una le esperaba el gerente que, al entrar, le sugiri贸: 鈥渧amos a saludar a la recepcionista鈥�. El presidente le mir贸, extra帽ado por la propuesta, y el gerente le explic贸: 鈥淪e帽or presidente: usted y yo hablamos cada d铆a con鈥� 驴cu谩ntos clientes? 驴Diez, veinte鈥�? Ella habla cada d铆a con cientos de personas; ella es la voz de la empresa, la que transmite la primera impresi贸n sobre nosotros. Vamos, sal煤dela, h谩gale sentir la importancia de su trabajo, preg煤ntele por sus hijos y por los problemas del tr谩fico con los que se encuentra cada ma帽ana鈥︹��.
El consejo es bueno, aunque la motivaci贸n no es la m谩s adecuada: a la recepcionista hay que tratarla con simpat铆a e interesarse por sus problemas personales, no porque esto mejore la imagen de la empresa, la fidelidad de sus clientes y, en 煤ltima instancia, el beneficio, sino porque es una persona que merece todo el respeto y todo el aprecio. Pero, en todo caso, lo que yo pretend铆a traer a colaci贸n aqu铆 es que la empresa, como comunidad de personas, la formamos todos, desde el presidente hasta la recepcionista, y hay que contar con todos. Y todos estar谩n m谩s dispuestos a colaborar si saben que son apreciados, que los intereses de los clientes est谩n muy altos en las prioridades de la organizaci贸n, que se dedican los recursos necesarios para proteger el medioambiente y que la comunidad local valora a la empresa como un 鈥渂uen ciudadano鈥�. En palabras de John Mackey, fundador de Whole Foods: 鈥淏usiness is simple. Management鈥檚 job is to take care of employees. The employees鈥� job is to take care of the customers. Happy customers take care of the shareholders. It鈥檚 a virtuous circle鈥�. Organizar, coordinar, motivar, hacer participar a todos forman parte de la tarea del directivo. 脡l no puede llegar a todo, pero a 茅l le corresponde la tarea m谩s importante: dar unidad a esa acci贸n de todos.
El papel de la empresa en la sociedad
No me he alejado del tema que nos ocupa: la capacidad transformadora de la empresa en la sociedad. Porque, en definitiva, el listado de impactos, de responsabilidades y de capacidades de la empresa para llevar a cabo esa transformaci贸n se reduce a las tres dimensiones de la empresa a la que me he referido antes.
Primero, la econ贸mica: producir y vender bienes y servicios que puedan satisfacer necesidades de los consumidores. Con eficiencia, que significa creando valor, que luego se deber谩 repartir con justicia. De este modo, la empresa contribuye decisivamente al uso eficiente de los recursos de la sociedad, en beneficio de todos: empresas pr贸speras crean sociedades pr贸speras.
Luego, la dimensi贸n social, esforz谩ndose por hacer de la empresa un lugar en que los empleados y directivos puedan desarrollar relaciones satisfactorias y generar aprendizajes que les mejoren como personas, al tiempo que contribuyen a la creaci贸n de las competencias distintivas de la organizaci贸n. Y, como antes, la empresa debe estar en condiciones de ofrecer esto, aunque no est茅 segura de si lo alcanzar谩 o no. La empresa no puede garantizar, por ejemplo, un puesto de trabajo 鈥渃on sentido鈥�, pero s铆 un marco organizativo y de relaciones humanas que haga posible que las personas encuentren, libremente, el sentido de su tarea, cada uno el que mejor cuadre con sus objetivos. Un buen ejemplo es aquella vieja historieta de tres picapedreros a los que, en la Edad Media, alguien pregunt贸 qu茅 hac铆an. Uno contest贸: 鈥減ico piedra鈥�; otro, 鈥渆stoy ganando el sustento para mi familia鈥�, y el tercero, 鈥渆stoy construyendo una catedral鈥�.
Y, finalmente, la dimensi贸n 茅tica. Porque la empresa puede tener un gran papel como creadora de actitudes, valores y virtudes en la sociedad. Puede tenerlo, aunque no siempre lo tiene.
La empresa, creadora de un mundo justo y eficiente
As铆 que me gustar铆a se帽alar tres implicaciones importantes:
Las empresas tienen una responsabilidad en la renovaci贸n 茅tica de la sociedad 鈥揺n definitiva, esa responsabilidad recae sobre todos nosotros, porque nadie est谩 dispensado de hacer fructificar sus talentos鈥�.
La sociedad no facilita esa renovaci贸n, pero las empresas no pueden dejar de llevarla a cabo, no por razones altruistas, sino porque se juegan en ello su propia raz贸n de ser y su supervivencia.
No sirve cualquier 茅tica para esa regeneraci贸n. Debe ser una 茅tica que tenga en cuenta el desarrollo completo de la persona en una organizaci贸n cuyos bienes comunes todos deben compartir y, por tanto, cuya 茅tica deben contribuir a desarrollar. Sin olvidar que, a menudo, ha sido la propia empresa la que ha propiciado aquellos comportamientos 茅ticos inadecuados. Por ejemplo, pedimos lealtad, dedicaci贸n e iniciativa a nuestros directivos y empleados, pero, eso s铆, anunci谩ndoles que, en nombre de la flexibilidad, prescindiremos de sus servicios en cuanto la cuenta de resultados lo justifique. O hemos convertido al CEO en un ser brillante, un l铆der 煤nico, capaz de obtener cualquier resultado por su cuenta, pero sin contar con su equipo, que queda as铆 desligado de su responsabilidad y del reconocimiento de su labor. O hemos aligerado la estructura cuando los beneficios se contra铆an, para encontrarnos despu茅s con que hab铆amos dilapidado el capital humano de la empresa, que era lo que la hac铆a 煤nica. Y as铆 con otros muchos errores.
Pero dirigir bien no se limita a a帽adir responsabilidades sociales y 茅ticas a las econ贸micas. Dirigir es una tarea 煤nica, con tres dimensiones, econ贸mica, social y 茅tica, y no puede haber una buena direcci贸n si falla alguna de ellas. La funci贸n transformadora de la empresa y del directivo de empresa no es otra cosa que la funci贸n de dirigir bien.
Esa tarea, a su vez, admite toda una gradaci贸n de objetivos y esfuerzos. Nunca se podr谩 dar por concluida: es un camino, no un resultado 鈥揳unque debe dar resultados, que servir谩n como indicadores de la calidad de la misi贸n de la organizaci贸n y de la persona del directivo.
Lo que os propongo no es tanto la aplicaci贸n de una teor铆a o un modelo, sino el resultado de una reflexi贸n que todo empresario y directivo debe llevar a cabo acerca de qu茅 es la empresa, qu茅 es su empresa, qu茅 pretende que sea su empresa; cu谩l es su misi贸n externa, es decir, qu茅 necesidades de qu茅 personas trata de satisfacer, y cu谩l es su misi贸n interna, o sea, qu茅 necesidades de sus directivos y empleados pretende satisfacer al tiempo que ellos se identifican con la misi贸n externa y asumen la atenci贸n de las necesidades de los clientes y consumidores 鈥損orque, como ya dije, esa es una tarea de todos.
Y esto implica tambi茅n que la definici贸n del prop贸sito y de la misi贸n de la organizaci贸n no es competencia exclusiva del presidente o del CEO, sino que debe contar con la participaci贸n de todos, participaci贸n que no se agota en mecanismos formales, sino que empieza reconociendo la dignidad de todos, admitiendo que todos tienen algo que aportar, pidi茅ndoles que lo hagan, y d谩ndoles formaci贸n, autonom铆a y responsabilidad para que lo hagan. No hay otra forma de gestionar una comunidad de personas que colaboran libre, voluntaria y creativamente en un prop贸sito com煤n.
* El profesor Antonio Argando帽a es el titular de la titular de la聽C谩tedra La Caixa de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo del 天美传媒


