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Llevar conocimiento nuevo a la empresa y fuera de la empresa
驴Qu茅 ganan las multinacionales con sus enviados internacionales? El trabajo de estos empleados es valioso en s铆 mismo, pero el capital intelectual que crean es una contribuci贸n a largo plazo igual de valiosa. Impulsando su capital social, los enviados internacionales pueden servir de agentes y transmisores de conocimiento, fortaleciendo el capital intelectual de las distintas sedes.
No hay duda de que el trabajo que realizan los enviados internacionales durante el tiempo que pasan en la filial, consider谩ndolo de forma independiente, es valioso. Sin embargo, podr铆an darle mucho m谩s valor a la organizaci贸n a trav茅s de su capacidad para intercambiar capital intelectual entre sus centros de origen y las filiales de las empresas multinacionales para las que trabajan.
En "", los profesores Sebastian Reiche, Anne-Wil Harzing y Maria L. Kraimer describen las funciones que los enviados internacionales desempe帽an como agentes y como transmisores de conocimiento, y explican la importancia de expandir el capital social a un nivel organizativo para promover este intercambio. Con este prop贸sito, presentan un modelo cruzado o cross-level, que responde a las circunstancias que enmarcan este proceso de transformaci贸n de capital social en capital intelectual entre unidades.
Los enviados internacionales, en virtud de lo familiarizados que est茅n con sus centros de origen y con las filiales, pueden facilitar el intercambio de conocimiento entre unidades, por lo que son considerados 芦instrumentos fronterizos de informaci贸n禄. Pero, 驴c贸mo se transmite este conocimiento, y bajo qu茅 circunstancias?
Aunque actualmente se est谩n realizando varias investigaciones sobre el flujo de conocimiento de las multinacionales, el proceso no est谩 nada claro. La coincidencia de diferentes culturas y contextos institucionales puede hacer que el intercambio de conocimiento sea un tanto m谩s complejo y que la capacidad de los enviados para generar capital social sea algo cr铆tica.
El capital social, seg煤n Nahapiet y Ghoshal, "es la suma de recursos actuales y potenciales disponibles y derivados de la red de relaciones de un individuo o de una unidad social".
Asimismo, el capital intelectual es considerado como "el alcance total de conocimiento que puede ser compartido a trav茅s de transacciones de capital social" o, en otras palabras, "a trav茅s de intercambios interpersonales". En este contexto, no puede darse el uno sin el otro. Y, en muchos casos, est谩 en manos del enviado iniciar la difusi贸n de conocimiento.
Dentro de la filial, el capital social de los enviados engloba formas estructurales, relacionales y cognitivas. Los empleados que han sido enviados a otras empresas del extranjero deben crear v铆nculos sociales con otros colegas de esas empresas filiales, deben ganarse la confianza de la filial y deben identificarse con ellos. Una vez que los enviados han desarrollado capital social en la filial, pueden iniciar el proceso de transmisi贸n de capital intelectual entre su propia empresa o centro de origen y las filiales.
Su conocimiento es valioso por tres aspectos:
- El volumen. La cantidad de conocimiento.
- La diversidad. El 谩mbito de conocimiento.
- La riqueza. Los aspectos t谩citos, complejos y contextualmente arraigados a su conocimiento. El conocimiento "t谩cito y complejo" necesita de individuos para revelar su significado a otros.
Los enviados internacionales pueden ser tanto agentes como transmisores de conocimiento. Como agentes, pueden vincular el capital social de su unidad de origen con el de la unidad filial y crear capital social entre unidades. Esto provee a los empleados de la compa帽铆a de origen y de la filial de unidades de acceso cruzado a fuentes de conocimiento que previamente no estaban conectadas entre s铆 y, por tanto, desarrollar谩 capital intelectual entre unidades.
El poder de los enviados tanto en las unidades de origen como en las filiales se determinar谩 en funci贸n del grado de efectividad a la hora de crear capital social entre unidades. Asimismo, tendr谩n m谩s 茅xito si sus misiones dan lugar a una relaci贸n de sobreinversi贸n o de mutua inversi贸n.
Ni que decir tiene que las relaciones entre centros son m谩s fuertes cuando la rotaci贸n de empleados en ambos centros es baja, y cuando las multinacionales siguen una filosof铆a geoc茅ntrica, en la que todos los centros de la multinacional dan forma a la estrategia general de gesti贸n. El capital social positivo se transforma entonces en valioso capital intelectual.
Cuando act煤an como transmisores de conocimiento, los enviados internacionales usar谩n el capital social que hayan creado en las empresas filiales para desarrollar un nuevo conocimiento que podr谩 ser trasladado a su propia empresa, creando as铆 capital intelectual entre unidades.
Crear fuertes relaciones con el personal de los centros de origen a niveles estructurales y cognitivos refuerza el volumen, la diversidad y la riqueza del conocimiento que obtienen. De esa forma, su extraordinario capital intelectual conducir谩 tambi茅n a una mayor diversidad y riqueza de capital intelectual.
Es importante se帽alar que el hecho de que los centros de origen mantengan una 肠辞尘耻苍颈肠补肠颈贸苍 regular con sus enviados internacionales facilita la construcci贸n de capital intelectual entre centros. Y la motivaci贸n de los enviados ser谩 mayor si son repatriados de forma satisfactoria a su centro de origen.
Estas ideas abren el camino a importantes investigaciones futuras en temas que incluyen las misiones internacionales, el capital social y los flujos de conocimiento de las multinacionales. La investigaci贸n podr铆a incluso continuar en el 谩rea del intercambio de conocimiento entre las empresas matriz y sus empresas filiales.
Claramente, el flujo de conocimiento entre centros dentro de una misma multinacional es complejo y requiere un an谩lisis a diferentes niveles. El simple hecho de trasladar un empleado a una empresa filial no generar谩 capital intelectual para la empresa de origen. Para que se produzcan esos intercambios de conocimiento tienen que darse unas condiciones particulares, y los enviados internacionales deben tener los recursos y el soporte que necesitan para generar capital social y comunicarse regularmente con sus superiores de la oficina central.
Las multinacionales har谩n bien en analizar meticulosamente qu茅 es lo que hace de sus enviados internacionales valiosas fuentes de conocimiento, no s贸lo durante su ejercicio temporal en las empresas filiales del extranjero, sino tambi茅n posteriormente, tras su regreso a sus centros de origen.
