ÌìÃÀ´«Ã½ Insight
¿Puede la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô salvar el Estado de bienestar? Esto dice la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹
Confiar en que la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô financie nuestras sociedades envejecidas no es tan sencillo como suele plantear la polÃtica. El economista Joan Monrà s detalla los matices que suelen pasarse por alto.
La ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô es objeto de un encendido debate polÃtico a ambos lados del Atlántico. , profesor visitante de EconomÃa en el ÌìÃÀ´«Ã½ y profesor de EconomÃa en la Universitat Pompeu Fabra, ha estudiado los efectos de la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô en el mercado laboral de Estados Unidos y Europa. ¿Hasta qué punto puede ayudar a los paÃses de la OCDE a afrontar sus cuatro partidas de gasto más elevadas: pensiones, sanidad, educación y pago de la deuda? En teorÃa, un influjo de jóvenes migrantes que trabajen, paguen impuestos y coticen a la seguridad social podrÃa contribuir a corregir los desequilibrios sociales causados por los cambios demográficos, pero ese desenlace es incierto. Es complicado, como explica Monrà s en esta entrevista.
Empecemos por los datos. ¿Qué dice su investigación sobre los inmigrantes y qué implicaciones tiene para los gobiernos interesados en la ganancia fiscal de la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô?
La mayorÃa de los inmigrantes llegan a sus paÃses de destino cuando tienen entre veinte y treinta años, y solo una fracción termina regresando a sus paÃses de origen en un plazo de entre diez y quince años. ¿Cuán grande es esa fracción? Depende.
Históricamente, las tasas de retorno de los europeos del norte que emigraron a Estados Unidos a principios del siglo XX fueron bastante importantes. Pero no podemos decir qué fracción acabará regresando, ni de los mexicanos que emigraron a Estados Unidos en los años noventa, ni de los marroquÃes y latinoamericanos que están instalándose en ·¡²õ±è²¹Ã±²¹, porque estos episodios de migración más recientes aún no han concluido. Con todo, sà podemos asegurar que una fracción de estos jóvenes inmigrantes volverán a sus paÃses de origen.
Si los inmigrantes tienden a ser en su inmensa mayorÃa jóvenes y una parte de ellos no se queda, también podemos decir que apenas consumen educación, pues emigran al paÃs receptor tras su formación educativa, y sanidad, porque quienes la consumen en mayor proporción son los jubilados. En cuanto a la deuda, si añades más trabajadores y agrandas la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹, el PIB va a crecer mecánicamente, con lo que bajará la ratio deuda/PIB.
“Los inmigrantes consumen poca educación y sanidad, pero hacen crecer el PIB y reducen la deuda�
Qué pasará con las pensiones es más incierto. Por un lado, puede que los jóvenes trabajadores inmigrantes contribuyan económicamente al sistema del paÃs de acogida, pero no permanezcan en él el tiempo suficiente para solicitar la pensión. Por el otro, los paÃses de acogida y los de origen podrÃan llegar a acuerdos por los que los inmigrantes terminen recibiendo una parte de esa pensión.
También hay que tener en cuenta la composición de los inmigrantes. Si su nivel educativo es menor y sus trabajos son peores que los de la población autóctona, el mercado laboral los penalizará. Por tanto, contribuirán menos: pagarán relativamente pocos impuestos en un sistema fiscal progresivo. AsÃ, si tenemos muchos inmigrantes concentrados en la parte inferior de la distribución de la renta, no van a contribuir demasiado a la sostenibilidad del sistema, pese a todos los aspectos positivos que mencionaba antes, o sea, su escaso consumo en educación o sanidad.
Su investigación combina aspectos positivos, negativos y contrafactuales relevantes para las polÃticas públicas, como muestra su . Mientras muchos estudios reducen la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô a la oferta de mano de obra, usted subraya que los trabajadores inmigrantes no solo producen, también consumen. ¿Qué efectos tiene esto sobre la demanda?
En efecto, los inmigrantes son productores y consumidores. Como su consumo suele diferir del de la población autóctona –en parte porque tienen un nivel de ingresos distinto, viven en otros tipos de barrios y prefieren productos diferentes–, los patrones de consumo de ambos grupos también acaban siendo distintos. Este consumo relativo fomenta el desarrollo económico en los sectores o tipos de productos que proporcionalmente más atraen a los inmigrantes.
“Los inmigrantes producen y consumen, impulsando sectores donde su demanda es mayor�
Si consideramos solo la faceta de trabajadores de los inmigrantes, entran en juego dos fuerzas económicas: el efecto de competencia y el de escala. ¿Puede explicarlas?
Pensemos en los ordenadores. A medida que se han vuelto más baratos y sofisticados, las empresas los utilizan más, lo que mejora la productividad, pero también sustituye a trabajadores en algunas tareas, provocando la desaparición de ciertos empleos que compiten con ellos. Sin embargo, en el caso de los ordenadores la fuerza dominante ha sido el efecto de productividad: cuanto más barato es producirlos, más pueden las empresas aumentar su producción, incrementando a su vez la demanda de muchos otros tipos de trabajadores.
De igual modo, si los inmigrantes se concentran cada vez más en ciertas habilidades, surgirá un efecto de competencia con los trabajadores que realicen tareas similares. Pero, al mismo tiempo, se generará una ventaja de coste para las empresas, ya que podrán aumentar la producción, elevando la demanda de todos los demás insumos de producción, incluida la mano de obra autóctona. Al analizar la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô, conviene tener siempre presentes estos dos efectos.
¿Cómo se traducen estos efectos en un sector como la construcción, donde existe una alta concentración de inmigrantes?
Como cualquier sector, la construcción requiere múltiples y distintos insumos de producción: unos diseñan el edificio, otros organizan el equipo de constructores y otros más se encargan de la financiación del proyecto. Los inmigrantes aportan un aumento desproporcionado de ciertos insumos frente a otros, generando más competencia justo en los que se solapan con ellos. En unos casos, el efecto de competencia puede superar al de escala; en otros, ocurre al contrario. Con más mano de obra barata, la construcción puede crecer, y, de rebote, aumentar la demanda de arquitectos, suponiendo que lo que aportan los inmigrantes a la construcción es mano de obra poco cualificada.
Usted ha estudiado , que legalizó su situación laboral. ¿Qué efecto tuvo esa medida?
Básicamente, triple. Primero, podrÃa pensarse que las regularizaciones tienen un efecto llamada, pero no es lo que vimos, ni en el número total de inmigrantes llegados a ·¡²õ±è²¹Ã±²¹ ni en el de los venidos del mismo paÃs de origen de quienes se beneficiaron de la regularización.
Segundo, como era de esperar cuando quienes trabajan sin contrato legal pasan a tenerlo y a contribuir con una parte de su salario al pago de impuestos y de la seguridad social, aumentaron considerablemente los ingresos por retenciones en nómina –más de 4.000 euros por inmigrante regularizado y año– sin ninguna evidencia de un incremento del gasto público.
Y tercero, hicimos un seguimiento de la trayectoria laboral de estos inmigrantes tras su regularización. Muchos empezaron en servicios domésticos, pero con contratos temporales. Al expirar, pasaron a trabajar en hoteles, restaurantes y empresas más grandes con sueldos más altos. Esto muestra que la naturaleza informal de su situación limitaba, en parte, sus oportunidades laborales. Al desaparecer esa barrera, accedieron a mejores empleos, también beneficiosos para la recaudación fiscal.
“La regularización española de 2005 elevó las retenciones sin aumentar el gasto público�
Pero hay algunas salvedades…
SÃ, no todos los inmigrantes regularizados entraron en el mercado laboral con contratos formales. Algunos siguieron trabajando sin contrato, incluso con permiso de trabajo. Además, hubo efectos sobre los autóctonos poco cualificados que también trabajaban de manera informal: observamos un descenso de su tasa de empleo. Probablemente, esto se debió a que la propia medida no era una simple regularización, sino que también reforzó los controles en la lucha contra el empleo informal.
¿Cómo pueden los paÃses diseñar una regularización que maximice sus beneficios y minimice esos efectos negativos?
Depende mucho de la situación y del contexto. En ·¡²õ±è²¹Ã±²¹, incluso los trabajadores indocumentados ya tenÃan acceso a educación y sanidad, dos de las mayores partidas del gasto público. Por tanto, primero hay que decidir si se permite ese acceso a la población indocumentada, que no contribuye al sistema. Esto nos lleva a la gran pregunta: ¿está mal tener trabajadores indocumentados, puesto que podrÃan contribuir y no lo hacen? Todo el debate sobre la regularización gira en torno a esta cuestión.
Antes comentaba que algunos inmigrantes pueden acabar regresando a su paÃs. Si su aportación es temporal y además envÃan parte de sus ingresos fuera, ¿qué gana entonces la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ receptora? ¿Qué muestra su investigación sobre ello?
No todo es blanco o negro. Aunque parte del dinero se envÃa fuera en forma de remesas, los inmigrantes también tienen fuertes incentivos para instalarse en grandes ciudades, donde los sueldos son más altos y, por tanto, pueden enviar más. Que consuman menos en el paÃs receptor es relativo: al concentrarse sobre todo en estas grandes áreas urbanas trasladan actividad económica a las zonas más productivas, aumentando allà la producción y beneficiando a la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ agregada. Generan, asÃ, un “efecto de equilibrio generalâ€�.
En este contexto, los impuestos a las remesas, además de desincentivar el envÃo de dinero, disuaden a los inmigrantes de ubicarse en esas zonas más productivas, lo cual es negativo para la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ en su conjunto.
Algunos paÃses intentan trasladar inmigrantes a zonas rurales con pocos recursos para reactivar ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹s locales en declive. . ¿Puede esta estrategia realmente funcionar?
Mi investigación indica que no funcionará, por razones ya explicadas. Una de las razones por las que los trabajadores emigran es para tener más ingresos y oportunidades, concentradas principalmente en las grandes ciudades. Esto es asà sobre todo cuando los inmigrantes no pueden traer a sus familias con ellos –a menudo dejan atrás a padres o hijos–, lo que refuerza su tendencia a residir en zonas urbanas, donde pueden ganar salarios más altos durante su estancia. Si trajeran a toda su familia, tal vez se plantearÃan mudarse a un pueblo, pero allà se enfrentarÃan a problemas relacionados con la disponibilidad de servicios públicos esenciales, como la educación y la sanidad. En última instancia, todo depende de lo que el Gobierno se haya propuesto alcanzar con estas polÃticas.
“Restringir la reunificación familiar es pensar a corto plazo�
La reunificación familiar suele generar debate. Si se restringe, ¿no se corre el riesgo de que los inmigrantes envÃen más dinero a sus paÃses o se marchen al cabo de unos años, reduciendo su compromiso laboral a largo plazo?
De nuevo, depende de tu postura ante la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô. Si ves a los inmigrantes como trabajadores temporales que llegan con cualquiera que sea su habilidad, trabajan unos años y se van, sin consumir servicios como educación, sanidad o pensiones, sino generando solo ingresos fiscales para sufragar todo eso, básicamente estás optando por una ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô menos cualificada y con menos visos de integrarse. Además, como suelen cobrar menos que los trabajadores autóctonos similares, su aportación fiscal es menor. Los inmigrantes que no pueden reunir a sus familias tienen menos incentivos para invertir en la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ local. En este sentido, restringir la reunificación familiar es pensar a corto plazo.
Ha estudiado : los cubanos en Miami (1980), los argelinos en Francia (1962), los judÃos en Israel tras la caÃda de la Unión Soviética (década de 1990) y los refugiados de guerra de los Balcanes (1991-2001). ¿Qué impacto tuvieron estos shocks migratorios en el mercado laboral?
Siempre están en juego las dos mismas fuerzas: competencia frente a escala. La ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô puede generar cierta presión en algunas áreas económicas. En esos casos, quienes podrÃan salir perdiendo son los trabajadores que realizan los mismos empleos o viven en los mismos edificios que los inmigrantes recién llegados. Pero la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ es más amplia: existen otros factores de producción, otros barrios y otros tipos de vivienda. En estas otras partes de la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ se producirá un efecto de escala: más trabajadores en otros tipos de trabajos y mayor demanda de otros factores de producción.
Si nos fijamos en los experimentos naturales –influjos inesperados de inmigrantes en Estados Unidos, Israel o diversos paÃses europeos–, observamos que a corto plazo podrÃan salir perdiendo los autóctonos que, con niveles educativos similares, hacen trabajos parecidos. Sin embargo, los factores disponibles en la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ se adaptan y cambian, y a largo plazo el impacto en los trabajadores complementarios es positivo.
De todos modos, hay evidencias de que la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ en su conjunto saldrá ganando también a corto plazo, e incluso de que las consecuencias negativas iniciales de un choque inmigratorio para determinados grupos de trabajadores autóctonos tenderán a disiparse. ¿Por qué? Si eres un trabajador autóctono con un nivel educativo bajo, por ejemplo, la llegada de muchos inmigrantes con un nivel educativo similar te incentivará a formarte más. Además, tu dominio del idioma local te dará ventaja, por lo que podrás asumir tareas que vayan más allá del trabajo manual, como dirigir grupos de inmigrantes. O podrás reorientarte hacia otro empleo en el que el impacto directo de los inmigrantes sea menor.
En el ámbito de la vivienda ¿observa también esos efectos a corto y largo plazo?
Como en todo, hay dos dimensiones: los inmigrantes consumen vivienda, pero también la producen. Y el impacto depende del tipo de inmigrante. Desde el punto de vista de la demanda, los inmigrantes poco cualificados optan por la vivienda más barata, normalmente de alquiler y en determinados barrios, lo que tensiona ese segmento del mercado. Pero puede ocurrir que esos mismos inmigrantes trabajen en la construcción, reduciendo su coste y contribuyendo a aumentar la oferta de viviendas. Por tanto, aunque el alquiler en ciertos barrios esté tensionado por la presencia de inmigrantes, en conjunto se aprecia un alivio de la tensión en el mercado residencial porque muchos de ellos se incorporan en el sector de la construcción, generando a largo plazo una tendencia a la baja de los precios de la vivienda.
“Es difÃcil negar que la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô ha tenido un impacto neto positivo en ·¡²õ±è²¹Ã±²¹â€�
·¡²õ±è²¹Ã±²¹ su mejor desempeño económico respecto a paÃses vecinos, asà como un impulso a la productividad y al crecimiento. Los inmigrantes generan el 25% del PIB per cápita, el 10% de los ingresos de la seguridad social y solo el 1% del gasto público. A la luz de los efectos que ha descrito, ¿cómo ha logrado ·¡²õ±è²¹Ã±²¹ ese equilibrio?
Es difÃcil negar que la ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô ha tenido un impacto neto positivo en ·¡²õ±è²¹Ã±²¹. Que haya muchos inmigrantes dispuestos a trabajar en la hostelerÃa, por ejemplo, es algo que complace –y mucho– a los propietarios y directivos de hoteles y restaurantes. Quizá los camareros autóctonos no perciban esos beneficios, pero la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ en su conjunto sale ganando. El boom que vive actualmente ·¡²õ±è²¹Ã±²¹ genera más empleo para más trabajadores. Además, el mayor tamaño de la ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹ ayuda al paÃs a afrontar el pago de los intereses de la deuda que se está acumulando, en un contexto en el que más trabajadores contribuyen al sistema. Desde la perspectiva del Gobierno, contar con contribuyentes y cotizantes a la seguridad social es bueno para las finanzas públicas.
Ha hablado de los inmigrantes con baja cualificación. ¿Y los altamente cualificados? ¿Se observan dinámicas parecidas?
Pensemos en los futbolistas. Por un lado, la llegada de Messi a Barcelona supuso una competencia para un jugador autóctono. Pero también eleva el perfil del club y lo ayuda a ganar más campeonatos, lo que se traduce en más entradas vendidas, una mayor actividad comercial para la ciudad y la creación de más empresas y servicios auxiliares. Y todo porque Messi estaba aquà y no en otro sitio. Hay razones para creer que estos efectos de escala pueden ser incluso mayores en el caso de los inmigrantes altamente cualificados.
Del mismo modo, fichar a cientÃficos extranjeros de renombre atrae recursos, becas y equipos de trabajadores altamente cualificados hacia proyectos de investigación importantes. A su vez, el conocimiento que generan impulsa la creación de nuevas empresas. De nuevo, se produce el efecto de escala, aunque exista un efecto de competencia para los cientÃficos autóctonos.
En cualquier caso, de media, los efectos de escala predominan, mientras que los efectos de competencia negativos se diluyen entre muchos trabajadores, aun cuando puedan ser determinantes para un perfil concreto. Tampoco debe descartarse la adaptación de los autóctonos a este shock de oferta. Volviendo al ejemplo de Messi, el trabajador autóctono que no puede competir con él igualmente adquiere una serie de habilidades diferentes y se beneficia a largo plazo de estas ±ð³¦´Ç²Ô´Ç³¾Ã²¹s de escala.
Esto en lo relativo al mercado laboral. En cuanto a las finanzas públicas, el efecto neto será positivo o negativo en función de cuál de estas fuerzas sea la dominante. Puede que los trabajadores altamente cualificados ni siquiera consuman recursos públicos si envÃan a sus hijos a colegios privados y tienen pensiones y seguros médicos privados. En los sistemas fiscales progresivos, también pueden convertirse en grandes contribuyentes. Respecto al consumo, tal vez compitan por el mismo tipo de vivienda a la que aspiran los autóctonos, pero esto puede resultar positivo para los autóctonos que producen vivienda.
Al final, determinar si este tipo de ¾±²Ô³¾¾±²µ°ù²¹³¦¾±Ã³²Ô conviene o no es una decisión polÃtica, condicionada por cada contexto y por qué factores se consideren más importantes.
Esta entrevista forma parte de la revista ÌìÃÀ´«Ã½ Insight núm. 171 (enero-abril 2026).
+INFO:
“�, de Ferran Elias, Joan Monràs y Javier Vázquez Grenno, Journal of Labor Economics (2025).
“�, de Sigurd Galaasen, Andreas R. Kostøl, Joan Monràs y Jonathan Vogel, National Bureau of Economic Research (2025).
“�, de Christoph Albert y Joan Monrà s, American Economic Review (2022).
“�, de Joan Monrà s, Journal of Political Economy (2020).
“�, de George J. Borjas y Joan Monrà s, Economic Policy (2017).
