天美传媒 Insight
La raz贸n del sueldo desorbitado de los CEO y c贸mo afecta al mercado
La remuneraci贸n excesiva de los directores generales beneficia a empresas con accionistas comunes, pero socava la competencia e incide en el bolsillo del consumidor.
El sueldo medio de los CEO de las empresas que cotizan en el 铆ndice S&P 500 alcanz贸 los 16,7 millones de d贸lares en 2022, mientras que el de un trabajador estadounidense promedio apenas roz贸 los 60.000 d贸lares. Esos mismos directores generales recibieron incrementos salariales aparentemente al margen de sus resultados en la empresa. 驴Por qu茅?
Cada vez hay m谩s evidencias que vinculan la propiedad com煤n con una menor competencia. Un estudio publicado en el de los profesores del 天美传媒 Miguel Ant贸n y Mireia Gin茅, junto con Florian Ederer (Universidad de Boston) y Martin Schmalz (Universidad de Oxford), ata cabos entre el aumento de accionistas compartidos por las empresas cotizadas, la remuneraci贸n de los CEO y las razones que desincentivan la competencia.
Intereses y desincentivos de la propiedad com煤n
Los accionistas mayoritarios de las empresas cotizadas son quienes m谩s influyen sobre los asuntos que se someten a votaci贸n accionarial, como la remuneraci贸n de los CEO, que puede o no estar vinculada con los resultados empresariales. Estos accionistas con voz y voto suelen ser fondos de inversi贸n y otros gestores de activos, como BlackRock, Vanguard y Fidelity. El objetivo de todos ellos es maximizar el valor de toda su cartera de acciones en vez del rendimiento individual de cada una de las empresas que la forman.
Cuando existe una competencia feroz en un sector 鈥損or ejemplo, una guerra de precios en un mercado clave鈥� las empresas de esa industria pueden perder margen de beneficio. Esto es una mala noticia para los accionistas comunes, ya que las ganancias de una de sus empresas pueden verse empa帽adas por el golpe sufrido por otra. En cambio, cuando todas avanzan al un铆sono, la cartera global sale ganando. Por eso, a los accionistas comunes les interesa poco fomentar la competencia entre las empresas de su propiedad.
Los autores citan como ejemplo la estructura de propiedad de varias aerol铆neas de Estados Unidos. Antes de fusionarse con Alaska Airlines en 2017, Virgin America era la 煤nica compa帽铆a a茅rea sin un alto grado de propiedad com煤n. El resto de aerol铆neas del pa铆s compart铆a los mismos propietarios como principales accionistas.
Como era de esperar, Virgin fue galardonada en nueve ocasiones como mejor aerol铆nea nacional por su precio y calidad. Al tener que complacer a sus accionistas, compiti贸 acorde. Por el contrario, dado que los accionistas comunes de las otras aerol铆neas se beneficiaban por igual de todas ellas, 驴qu茅 incentivos iban a tener para que despuntara una en particular?
Cuando el sueldo act煤a de amortiguador
驴Son los accionistas mayoritarios quienes realmente llevan las riendas de las grandes empresas hasta el punto de socavar la productividad y la competencia? Al margen del tono conspiratorio de esta hip贸tesis, la propia estructura de las empresas genera dudas.
Al fin y al cabo, no son los accionistas quienes deciden los precios de los productos o servicios, sino los CEO o, la mayor铆a de las veces, los mandos intermedios. Puede que estos 煤ltimos, quienes precisamente reciben incentivos basados en su rendimiento y resultados, ni siquiera sepan que su empresa comparte propietarios con la competencia.
Cuando las empresas tienen accionistas comunes, los CEO cuentan con paquetes salariales con m谩s ingresos garantizados y menos basados en incentivos. Para los autores del estudio, esta remuneraci贸n es un mecanismo por el cual la propiedad com煤n amortigua la competencia sin conspiraciones en la escala directiva de por medio.
Seg煤n un informe de Proxy Insight ampliamente difundido en 2016, las principales empresas accionistas (entre ellas, BlackRock, Vanguard y Fidelity) aprueban por votaci贸n los paquetes de remuneraci贸n de los altos ejecutivos en cerca del 96% de las ocasiones.
Al aplicar incrementos salariales y promover que los CEO disfruten de una 鈥渧ida tranquila鈥�, desvinculan la remuneraci贸n del desempe帽o, por lo que libran a los altos directivos de tener que enzarzarse en una fuerte competici贸n con otras firmas. Pero suavizar la competencia tiene un precio, desde el encarecimiento de los productos hasta la p茅rdida de productividad por falta de mejoras, y es el consumidor quien lo acaba pagando.
Los autores consideran que estamos m谩s ante un caso de negligencia que de conspiraci贸n. Este mecanismo de remuneraci贸n de los CEO 鈥渘o requiere ni de la comunicaci贸n o coordinaci贸n entre los accionistas, los directivos o las empresas ni de intervenciones en el mercado por parte de los accionistas o incluso de la alta direcci贸n鈥�. De exigir a los accionistas comunes un rol activo, los resultados del estudio no ser铆an consistentes con la evidencia emp铆rica, indican los investigadores.
La remuneraci贸n excesiva de los CEO es un asunto que concierne a los accionistas y a la sociedad. Este estudio ofrece una visi贸n fascinante de c贸mo los intereses de los accionistas comunes pueden filtrarse a trav茅s de las jerarqu铆as hasta afectar la fijaci贸n de precios y la productividad, aun sin interferencias directas de los propietarios en el funcionamiento de la empresa. Eso tiene importantes implicaciones para los responsables del cumplimiento de la legislaci贸n antimonopolio. Organismos como el Departamento de Justicia estadounidense, la Comisi贸n Federal de Comercio de Estados Unidos y la Comisi贸n Europea deber铆an reconsiderar las causas subyacentes del efecto anticompetitivo a la hora de dise帽ar pol铆ticas antimonopolio y de competencia.
Sobre el estudio
Los autores han analizado el dise帽o de contratos de incentivos para directivos en empresas jer谩rquicas multiproducto que compiten estrat茅gicamente entre s铆, pero que comparten accionistas comunes.
