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As铆 puedes prevenir los fraudes corporativos
Una supervisi贸n y un liderazgo s贸lidos son decisivos para dejar claro a los empleados que delinquir no sale a cuenta.
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En marzo de 2024, Sam Bankman-Fried fue condenado a 25 a帽os de c谩rcel por la quiebra fraudulenta de FTX, su plataforma de intercambio de criptomonedas. Durante la vista, su abogado aleg贸 que no era un 鈥渧il asesino en serie financiero鈥�, sino m谩s bien un 鈥渇riki de las matem谩ticas torpe鈥�. Tambi茅n adujo que no hab铆a v铆ctimas y que los clientes de FTX recuperar铆an su dinero. 鈥淣o fue mi intenci贸n hacer da帽o a nadie ni quedarme con su dinero. Nunca pens茅 que lo que hac铆a fuera ilegal鈥�, insisti贸 Bankman-Fried. El juez no dio cr茅dito a sus justificaciones, por otro lado, habituales en los juicios de delitos corporativos.
La historia est谩 plagada de empresas y directivos 鈥渄e 茅xito鈥� que cometen delitos corporativos materiales, como fraude, corrupci贸n y lavado de dinero. Desde que comenz贸 este siglo, firmas como Enron, WorldCom, Parmalat, Siemens, Lehman Brothers, Petrobras, Wells Fargo, Volkswagen, Wirecard, Theranos y FTX han protagonizado sonados esc谩ndalos. En muchas de ellas, los consiguientes perjuicios econ贸micos y la p茅rdida de confianza de clientes e inversores precipitaron su ca铆da. En otras, los esc谩ndalos condujeron a costosas demandas e indemnizaciones, da帽aron la reputaci贸n de las compa帽铆as y obligaron a los equipos directivos a lidiar con las consecuencias.
La preocupaci贸n de la opini贸n p煤blica por los esc谩ndalos corporativos y la fiabilidad de los mercados financieros ha impulsado leyes de prevenci贸n, como la de Pr谩cticas Corruptas en el Extranjero y la Sarbanes-Oxley, ambas de EE. UU., o la Antisoborno de Reino Unido. Como consecuencia, casi todas las empresas cotizadas invierten en cumplimiento normativo y lo incentivan.
Pese a ello, la incidencia de los delitos corporativos es mayor, seg煤n el 煤ltimo . M谩s de la mitad de las empresas encuestadas informaron de alg煤n caso de fraude en los dos a帽os anteriores, el nivel m谩s alto en las dos d茅cadas que se lleva elaborando este estudio.
Algunos atribuyen estos fiascos a las 鈥渕anzanas podridas鈥�, inevitables en cualquier empresa, y, por ende, imposibles de prevenir. No obstante, cada vez m谩s estudios identifican ciertas deficiencias comunes que, no solo toleran las manzanas podridas, sino que pueden inducir a los empleados que act煤an de buena fe a mirar hacia otro lado o participar en conductas il铆citas. La buena noticia es que apuntan formas eficaces de reducir el riesgo y la magnitud de las conductas il铆citas antes de que se extiendan.
El patr贸n de los esc谩ndalos empresariales
En la 煤ltima d茅cada, he realizado junto con colegas distintos estudios sobre los delitos corporativos, desde entrevistas con quienes los cometen y con sus compa帽eros de trabajo hasta an谩lisis de datos p煤blicos y privados. Las empresas que sufrieron casos graves muestran un patr贸n: sus l铆deres permitieron que los empleados justificaran las conductas il铆citas. Presionados por su rendimiento, estos se ve铆an tentados a tomar atajos o a delinquir. Esta actitud permisiva se manifiesta cuando:
1. La meta es alcanzar los objetivos de rendimiento a cualquier precio. Este enfoque crea una pauta destructiva en la alta direcci贸n. Mientras preparaba un , los empleados aseguraron que sus jefes los hab铆an alentado a generar negocio, dej谩ndoles claro que no iban a preguntar c贸mo lo consegu铆an. Por consiguiente, cuando aument贸 la presi贸n por el rendimiento y la competitividad, algunos empleados pagaron sobornos.
Otro caso de unos colegas de Harvard sobre en la comercializaci贸n de productos o servicios vinculados revela que este banco estadounidense presion贸 a la plantilla para que practicara la venta cruzada y alcanzar as铆 los objetivos de la entidad. A ra铆z de ello, algunos a帽adieron servicios a las cuentas de los clientes sin su permiso.
Un tercer caso de Harvard, esta vez sobre , pone al descubierto otra t谩ctica de presi贸n: su fundadora, Elizabeth Holmes, y CEO, Sunny Balwani, desped铆an a quienes cuestionaban la viabilidad tecnol贸gica de la empresa. El mensaje era inequ铆voco: nadie pod铆a expresar dudas.
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2. Se desoyen las alarmas. Cuando los consejos y directivos ignoran los problemas, dan a entender a los empleados que de ning煤n modo se comprometen a resolverlos.
Al consejo y la directiva de Siemens deber铆an haberles alertado los cambios legislativos con los que Alemania proscribi贸 la corrupci贸n internacional en 1999; las acusaciones de corrupci贸n en Suiza e Italia a principios de los 2000; y la decisi贸n de cotizar en EE. UU., donde se aplicaban con m谩s celo las leyes anticorrupci贸n.
Tambi茅n los mismos cargos de Wells Fargo deber铆an haber advertido los datos de rotaci贸n de personal y varios art铆culos cr铆ticos con sus t谩cticas comerciales agresivas.
Si los empleados ven que la direcci贸n no reacciona ante desaf铆os p煤blicos como estos, lo m谩s seguro es que piensen que no son prioritarios para la empresa.
3. Se mantiene un doble rasero. Los empleados tambi茅n deducen que los directivos no est谩n comprometidos con la integridad cuando ven una doble vara de medir a la hora de castigar a los autores de delitos corporativos.
En nuestro art铆culo 鈥溾��, explico junto con George Serafeim que las sanciones a los ejecutivos delincuentes suelen ser menores que las que reciben sus hom贸nimas mujeres o los directivos j煤nior de ambos sexos. Si las empresas no los llevan a los tribunales ni los despiden, 驴qu茅 mensaje env铆an a la organizaci贸n acerca de la importancia de seguir las normas?
4. Se minimizan los da帽os. Eugene Soltes ha estudiado a muchos de los delincuentes corporativos m谩s infames de los 煤ltimos veinte a帽os. Seg煤n cuenta en su libro , muchos adujeron que hab铆an actuado pr谩cticamente de forma l铆cita y sin causar perjuicio. Todo falso, pero, como aduc铆a Bankman-Fried, el da帽o que los delitos corporativos provocan en los accionistas, clientes o competidores queda m谩s diluido que en los cr铆menes violentos. Este tipo de excusas de la alta direcci贸n no hacen sino bajar el list贸n y exacerbar el perjuicio cometido.
Medidas para prevenir los fraudes corporativos
Todos los l铆deres deber铆an prevenir conductas il铆citas. Aunque no puedan erradicarlas todas y por completo, deber铆an impedir que se agravaran e impregnaran la cultura empresarial. Para ello:

