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EE.UU. no es pa铆s para pobres
El sistema bancario de Estados Unidos est谩 hecho para aquellos que se lo pueden permitir. Uno de los pa铆ses m谩s ricos del mundo excluye a m谩s de ocho millones de familias del sistema financiero.
Siete millones de estadounidenses est谩n registrados en una lista negra ("Check System") por problemas con cheques sin fondos o descubiertos en su cuenta bancaria. Y hasta 8 millones de familias no tendr谩n ese dudoso honor, porque directamente no tienen acceso a los servicios financieros m谩s b谩sicos: cuentas corrientes, medios de pago y cr茅ditos. El investigador Francesc Prior y el profesor Javier Santom谩 lo explican en "". El sistema financiero del pa铆s m谩s rico del mundo est谩 pensado s贸lo para qui茅n se lo pueda pagar. Las opciones son caras, los cajeros autom谩ticos se alejan de las zonas desfavorecidas y los operadores alternativos llenan ese hueco a cambio de comisiones abusivas.
"Reservado el derecho de admisi贸n"
La banca tradicional no est谩 al alcance de quien gane menos de 25.000 d贸lares al a帽o. Una simple cuenta corriente exige tener un balance m铆nimo demasiado alto para evitar un alto coste de mantenimiento. Los sueldos se pagan mediante cheques que se cobran con uno o dos d铆as de demora. El tiempo justo para que quien no llegue a final de mes tenga que recurrir a un mini-cr茅dito que le avance su n贸mina. En estos casos las comisiones son tan altas que cobrar 300 d贸lares con dos semanas de antelaci贸n puede costar 54 d贸lares. Midiendo al equivalente anual (TAE), estamos hablando de una tasa de inter茅s del 470%.
El sistema del cheque es, por tanto, una de las fuentes del problema. Es la forma de pago al por menor m谩s utilizada en EEUU, capturando el 45% de este tipo de transacciones. Detr谩s se sit煤an las tarjetas de cr茅dito (23%) y las tarjetas de d茅bito sin autorizaci贸n en tiempo real (13%). La conclusi贸n es clara: el sistema financiero se caracteriza por autorizar la mayor铆a de sus operaciones en base a par谩metros de respaldo. Es decir, en la mayor铆a de pagos no se comprueba al instante (en tiempo real) si el consumidor podr谩 hacer frente a ellos. Esto genera riesgos operativos (aqu铆 est谩 el porqu茅 de los saldos m铆nimos) y la necesidad de un sector auxiliar que facilite el cobro de los cheques fuera de la oficina tradicional. La banca es ineficiente y el consumidor paga los platos rotos en forma de comisiones.
Prior y Santom谩 creen que el desarrollo de sistemas de pago electr贸nicos ser铆a el principio de la soluci贸n. La experiencia europea demuestra que su implantaci贸n es costosa pero que vale la pena: entre los a帽os 1992 y 2000, el mayor uso de pagos electr贸nicos (41%) contribuy贸 a reducir los costes operativos de los bancos en un 20%. Algunos estudios estiman que el cheque es hasta tres veces m谩s caro para la entidad que el pago electr贸nico. Y ese ahorro de costes es necesario para dise帽ar una oferta m谩s asequible para la gente que no llega a fin de mes. Adem谩s, un tercio de los cheques, a menudo n贸minas, se cobran en la misma entidad que los emiti贸. 驴No ser铆a m谩s l贸gico ingresar el dinero directamente en una cuenta?
La escasa implantaci贸n del pago electr贸nico tambi茅n se nota mucho en la gesti贸n de las facturas. Por un lado, muchas personas sin cuenta corriente siguen mandando cheques por correo para pagar la luz, el tel茅fono... Un medio de pago electr贸nico eliminar铆a el riesgo de p茅rdidas, de retrasos o de olvidos, adem谩s del coste del env铆o. Adem谩s, les permitir铆a desarrollar un historial de cr茅dito. Pero las f贸rmulas c贸mo la domiciliaci贸n de recibos todav铆a tiene que vencer la desconfianza del ciudadano, incluso el bancarizado. Se estima que los consumidores del pa铆s se ahorrar铆an 1.000 millones de d贸lares al a帽o con los sistemas de pago directo, pero a menudo prefieren seguir con el cheque porque les da mayor sensaci贸n de control. El proceso es engorroso y completamente manual. Pero, a cambio, nada sucede a sus espaldas.
Los cajeros tampoco ayudan
Las estad铆sticas globales dicen que Estados Unidos cuenta con una buena red de cajeros autom谩ticos. La densidad es elevada, m谩s alta que la media de los pa铆ses desarrollados. Prior y Santom谩 creen que los cajeros podr铆an contribuir a la bancarizaci贸n de los estadounidenses. Pero son demasiado caros y ofrecen pocas funciones.
En Europa, la expansi贸n de la red se apoy贸 en la rebaja de costes para las entidades financieras, m谩s evidente conforme aumentaba el n煤mero de cajeros por oficina bancaria. Al otro lado del Atl谩ntico, se opt贸 por un modelo de terminales no bancarios que cobran comisiones elevadas. Se colocan preferiblemente en zonas de mucha afluencia; a poder ser, de gente que no tenga problemas para llegar a fin de mes. Adem谩s de caros, tampoco ofrecen suficientes funciones. En un pa铆s dominado por el cheque, la mayor铆a de cajeros no permiten cobrarlos eficazmente o, por ejemplo, realizar un dep贸sito inmediato en cuenta.
Una soluci贸n podr铆a ser el desarrollo de una red de cajeros corresponsales que siga el ejemplo de algunos pa铆ses latinoamericanos como Brasil, Per煤 o Colombia. All铆 se utilizan los terminales punto de venta con autorizaci贸n en tiempo real para transacciones financieras, dep贸sitos e incluso cr茅dito. Las ventajas en coste, densidad y funcionalidad representar铆an un paso de gigante para Estados Unidos: sus menores costes de operaci贸n permiten incluso no cobrar comisiones por retirar efectivo, algo impensable para los cajeros autom谩ticos del pa铆s. Adem谩s, casi todos los comercios tienen un punto de venta, con lo que de golpe resolver铆a el problema de la capilaridad. Toda la poblaci贸n tendr铆a acceso al sistema.
Los medios de pago electr贸nico en tiempo real son m谩s pr谩cticos, r谩pidos y seguros que el cheque. Todos saldr铆an ganando. Una empresa ganar铆a en eficiencia si pagase los sueldos de sus empleados con un dep贸sito en cuenta. Los ciudadanos se ahorrar铆an la lentitud y los riesgos del cheque, que puede generar descubiertos. La lista de ejemplos ser铆a interminable, pero a d铆a de hoy, los medios de pago electr贸nicos son minoritarios porque la implantaci贸n masiva ser铆a costosa. Es un problema de inercias. Los comercios no invertir谩n en la infraestructura necesaria a menos que muchos consumidores lo usen. Y 茅stos 煤ltimos no escoger谩n el pago electr贸nico en tiempo real si no es aceptado por muchos comercios.
Las entidades emisoras, las suministradores del sistema, tampoco tienen un inter茅s excesivo en implantarlo. La inversi贸n ser铆a rentable pero no tanto para ellas, sino para la sociedad en general. Es lo que los autores denominan "externalidades sociales positivas". Adem谩s, el sistema actual ya les ha costado mucho dinero. Los autores s贸lo ven una salida: la intervenci贸n p煤blica.
La Reserva Federal apoy贸 el desarrollo del actual sistema, basado en el cheque, a principios del siglo XX. Ahora le toca a la administraci贸n estadounidense subvencionar la implantaci贸n masiva del pago electr贸nico en tiempo real. Eso abrir铆a la puerta al desarrollo de una oferta atractiva para los estadounidenses de ingresos m谩s modestos, a la bancarizaci贸n de todo un segmento de poblaci贸n. De ello se derivan una serie de externalidades sociales positivas que bien valen la pena. M谩s nivel de vida es m谩s consumo y m谩s ahorro. Tal como est谩n las cosas, con el pa铆s en plena crisis financiera, ni el sector bancario ni en general la econom铆a de EEUU pueden permitirse el lujo de rechazarlo.
