ÌìÃÀ´«Ã½ Insight
Aernnova, ¿dónde aterrizar?
La multinacional aeronáutica Aernnova se planteaba en 2007 internacionalizar su producción. La cuestión era si debÃa hacerlo en China, hacia donde miraban la mayorÃa de compañÃas del sector, o ²Ñ鳿¾±³¦´Ç, que ofrecÃa una mayor cercanÃa cultural.
¿·¡±ô futuro está en China o en ²Ñ鳿¾±³¦´Ç? Esta es la pregunta a la que debÃa responder el fabricante de aeroestructuras Aernnova en 2007.
La compañÃa, fuertemente asentada en España, se acababa de escindir de Gamesa. Para lograr que fuera competitiva, el equipo directivo estaba convencido de que debÃa globalizar sus procesos de fabricación y abrir una planta en el extranjero. La pregunta era dónde hacerlo.
Un del profesor del ÌìÃÀ´«Ã½ , Jesús Arturo Orozco y Miguel Estrada examina el dilema al que se enfrentó Aernnova, asà como las fuerzas económicas, culturales y prácticas que influyeron en su decisión.
Avanzar y despegar
La fabricación de aeronaves se habÃa convertido en un negocio sin margen para el error. Pero a principios de los noventa el Gobierno vasco habÃa identificado el sector aeroespacial como una de las tres áreas estratégicas para compensar el declive de la industria siderúrgica, asà que decidió impulsar un clúster aeroespacial liderado por Gamesa.
En aquel momento, Gamesa era un conglomerado de veinte empresas, con menos de diez empleados cada una, que operaban en una amplia gama de sectores. Con el respaldo del Gobierno vasco, Gamesa Aeronáutica se centró en identificar oportunidades globales.
Entonces se abrieron un par de puertas en América. Embraer, una empresa brasileña al borde de la quiebra, estaba apostándolo todo al éxito de un nuevo modelo de reactor, el ERJ 145. La segunda gran oportunidad vino de Sikorsky, filial del gigante estadounidense Lockheed Martin, que querÃa desarrollar un nuevo helicóptero.
El proyecto norteamericano aún tardarÃa algunos años en activarse y Embraer no era en absoluto una apuesta segura. Pero Gamesa asumió el riesgo y el reactor resultó ser un gran éxito, hasta el punto de que se llegó a decir que las alas del ERJ 145 eran "las alas con más éxito de la historia". Se alcanzó el punto de equilibrio cuando se llevaban 200 unidades vendidas y en 2007 ya se habÃan despachado más de mil.
Irónicamente, este éxito generó algunos de los problemas que posteriormente conducirÃan a decidir entre China y ²Ñ鳿¾±³¦´Ç.
AquÃ, allà y en todas partes
Uno de los desafÃos era la naturaleza fragmentada de la empresa. Si bien Gamesa ya era un conglomerado de empresas de diferentes sectores, la dispersión dentro de su unidad de negocio dedicada a la aeronáutica todavÃa era mayor.
Los cuellos de botella llevaron a la dirección a establecer una segunda planta de producción a pocos kilómetros de la primera. Cuando Gamesa fue contratada por uno de los competidores de Embraer para fabricar piezas, se decidió atender a estas empresas rivales en diferentes plantas. Al poco tiempo Gamesa Aeronáutica contaba con cinco plantas en España y una en Brasil para facilitar la relación con Embraer.
Si la situación ya era complicada, los ataques terroristas del 11-S en Estados Unidos dificultaron mucho más el panorama, ya que se congelaron las inversiones, subió el petróleo y hubo despidos a gran escala en la industria.
Gamesa Aeronáutica se convirtió en una unidad de bajo rendimiento y se puso a la venta por 140 millones de euros. Finalmente, fue adquirida por el anterior CEO de Gamesa, Iñaki López Gandásegui, por tan solo 45 millones de euros y pasó a denominarse Aernnova.
¿Intereses locales o internacionalización?
El equipo de dirección de Aernnova estaba formado en gran parte por los directivos vascos que habÃan participado en Gamesa Aeronáutica durante años y deseaba mantener la producción en el PaÃs Vasco tanto como fuera posible.
Sin embargo, mantener cinco plantas en España era ineficiente, ya que la competitividad de los costes era mucho peor que en otros paÃses. Además, el sector aeroespacial todavÃa se estaba recuperando y Gamesa veÃa cómo un dólar fuerte afectaba a sus márgenes al no haber dolarizado sus actividades de aprovisionamiento y fabricación.
Por otro lado, el ERJ 145 estaba envejeciendo y cada vez recibÃa menos encargos, asà que el exceso de capacidad se convirtió en un problema. Con múltiples plantas funcionando de manera independiente en diferentes partes del paÃs, las operaciones eran vulnerables a la volatilidad, provocada por las cambiantes demandas de Embraer y otros clientes.
ParecÃa inevitable que Aernnova tuviera que consolidar sus plantas en España, aunque la gestión de cada planta como una empresa independiente habÃa permitido a la compañÃa servir a diferentes clientes y mantener un perfil bajo respecto a los sindicatos.
Aunque el equipo directivo deseaba mantenerse en España, la internacionalización permitirÃa a Aernnova estar cerca de algunos de sus principales socios y clientes. Además, los menores costes de mano de obra en los paÃses en desarrollo podrÃan aumentar la competitividad.
Pero ¿adónde tenÃan que ir? A partir de una lista de veinte paÃses, Javier Pérez Alcaide, director de Desarrollo de Negocio, condujo durante varios meses un estudio comparativo para reducirlos a solo cuatro: India, con los costes laborales más bajos y un alto potencial en el mercado aeroespacial; ²Ñ鳿¾±³¦´Ç, situado cerca del mercado estadounidense, pero con una industria aeronáutica poco desarrollada; China, conocida por sus bajos costes salariales, aunque estos no eran tan bajos en las regiones costeras, donde la infraestructura necesaria ya estaba desarrollada; y Marruecos, que se beneficiaba de las inversiones industriales del Gobierno francés y está situado cerca de España.
Primero descartaron India, puesto que el mercado aún tardarÃa una década en desarrollarse. Después Marruecos, dado que la incertidumbre polÃtica en Francia podrÃa socavar el apoyo financiero.
Esto dejó solo China y ²Ñ鳿¾±³¦´Ç. Javier Pérez Alcaide se encontró discutiendo con el presidente de Aernnova, Iñaki López Gandásegui, y la mayor parte de la cúpula directiva cuál serÃa el mejor destino.
El presidente se decantaba por China, la opción preferida para la mayor parte de compañÃas del sector. Pero la investigación de Pérez Alcaide sugerÃa que ²Ñ鳿¾±³¦´Ç era una mejor opción por su logÃstica e impuestos más simples, la proximidad a los principales mercados de Aernnova y su afinidad cultural con España.
La elección tendrÃa efectos significativos sobre el éxito y el desarrollo de Aernnova en los siguientes años. También giraba en torno a una pregunta aparentemente simple: ¿la decisión deberÃa guiarse por los costes o por el mercado?
