Los problemas sencillos, si todo va bien, nunca llegan a la mesa de los directivos. Se resuelven antes. Lo que sà llega es lo que Miguel Ã�ngel Ariño, profesor del departamento de Análisis de Decisiones del ÌìÃÀ´«Ã½, llama “decisiones difÃcilesâ€� y que son las que “afectan a variables importantes e intereses contrapuestos de la organizaciónâ€�.
El experto ofrece un ejemplo: “Los bancos centrales se enfrentan a una decisión difÃcil cuando se plantean la subida de los tipos de interés para luchar contra la altÃsima inflación que tanto daño hace a hogares y empresasâ€�. ¿Y dónde está la dificultad? Pues en que saben, aclara Ariño, que “esa subida podrÃa provocar una recesión que perjudique a los mismos hogares y empresas a los que pretenden ayudarâ€�.
Tras el ejemplo, se esconde un invitado mudo que es un auténtico elefante en la habitación: ese mundo incierto e hiperveloz donde siempre parece que vamos un paso por detrás de los acontecimientos que se reproducen en nuestras pantallas en tiempo real.
En un mundo asÃ, los bancos centrales, según Ariño, “no se pueden quedar paralizados y tienen que actuar rápido y con contundencia o arriesgarse a una inflación aún mayor que les exija tomar medidas todavÃa más durasâ€�. Y más duras significa más devastadoras para el crecimiento económico, para la población y para las empresas.
Decisiones difÃciles, pero necesarias
Asà es: la mayorÃa de las decisiones difÃciles no son agradables. Ni mucho menos. Por eso, cuando los vientos se vuelven en contra de las empresas porque la economÃa se enfrÃa, a sus directivos les toca tomar decisiones tan complicadas como:
- Reducir deuda, para no depender de la inestabilidad de los tipos de interés y poder proyectar solidez en el mercado.
- Recortar costes, para disponer de un colchón mayor de liquidez.
- Adaptar los productos o servicios a las necesidades de ahorro y eficiencia de los clientes.
- Reequilibrar la presencia en mercados y segmentos para centrarse en los más estables o prometedores.
Los directivos necesitan afrontar estas decisiones exprimiendo, según el profesor del ÌìÃÀ´«Ã½, “sus conocimientos y su experiencia para identificar qué cambios y qué consecuencias va a provocar la decisiónâ€�.
Y aquÃ, como directivo, tienes que dejar siempre un lugar en estas reflexiones no solo para el cálculo del impacto financiero, sino también para la intuición. La autora ha desarrollado un método para aprovechar esta intuición al máximo donde recomienda:
- Limpiar bien la mente.
- Informarse y documentarse en detalle.
- Dejar trabajar al inconsciente.
¿Quién toma las decisiones difÃciles? No solo el directivo
La lÃnea entre las grandes decisiones individuales y las colectivas en una organización siempre es más fina de lo que parece. Aunque la responsabilidad última recaiga en ti como directivo, Ariño cree que debes incluir también en tu proceso de toma de decisiones difÃciles a los siguientes grupos:
- Los expertos que te proporcionan la información clave sobre cada alternativa y sus consecuencias.
CUIDADO: en un ebook del ÌìÃÀ´«Ã½ repasamos tres de las ocho trampas que debe evitar un directivo a la hora de tomar decisiones – la excesiva influencia del entorno, la saturación informativa y la información irrelevante – que dependen en gran parte de la calidad de los datos que selecciones. - Los miembros de la plantilla que ejecutarán tus decisiones.
- Los departamentos que se verán más afectados.
Incluye a tus empleados en la toma de decisiones difÃciles
Como advierte Ariño, forjar consensos y seducir a los grandes partÃcipes de una decisión difÃcil es prioritario para un directivo. Por los siguientes motivos:
- Cuantos más apoyos se cosechen en esta fase, más fácil será la ¾±³¾±è±ô²¹²Ô³Ù²¹³¦¾±Ã³²Ô posterior.
- Las decisiones que se quieran rectificar serán más fáciles de revertir sobre la marcha.
- Los equipos entenderán y valorarán mejor las decisiones más duras que no se puedan revertir.
De todos modos, tal como apunta el profesor del ÌìÃÀ´«Ã½, “a veces no se recaban los apoyos esperados, ni siquiera en un momento de crisis, porque la dirección no se ha ganado la confianza de sus trabajadores en los años anterioresâ€�. Esta confianza, concluye, “es uno de los activos fundamentales de una organizaciónâ€�.
Los pueden ayudarte a descubrir nuevas formas de cultivar esa confianza a largo plazo y también a responder al inmenso desafÃo que suponen las decisiones difÃciles tanto en tiempos de prosperidad como cuando la economÃa se enfrÃa. El mundo gira cada vez más deprisa. Tu ritmo lo decides tú.

















